lunes, 21 de marzo de 2011

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) MAS ALLA DEL HORIZONTE

El mítico canal 9 Libertad, argentino y popular, durante el año 1994 metió otro gol de palomita (como el logo del 9 por aquellos años). La cosa era picante porque mezclaba romances entre blancos emperifollados y llenos de bucles y moños, con indios de set televisivo, que mostraban piel y extensiones a lo pavote. La historia transcurría en el siglo XIX, y se trataba de una beba que tras la muerte de su madre, era adoptada por la familia de los Olazábal. La nena se llamaba María, y era interpretada por la lánguida Grecia Colmenares. La nena liga familia con apellido, fortuna, educación, una hermana llamada Victoria (Viviana Saccone) y la tía Asunción (interpretada por la actriz cábala de don Romay: Luisa Kuliok). Las niñas crecen y por esas cosas de la vida, se enamoran las dos del mismo muchacho: Enrique Muñiz (el entonces torneado Osvaldo Laport). María no tiene chance, porque la obligan a casarse con un tal Lynch (impecable Gerardo Romano, que por aquellos años también pelaba lomo ante cualquier cámara que quisiera retratarlo). Desesperado porque perdió a su amor (Grecia) Laport tiene una noche de pasión con su hermanastra (la Saccone), y fruto de ese arrebato, tienen un varonazo, igualito al padre. Como era soltera, Victoria es expulsada de la casa, y termina en una aldea perdida. Al hijo lo da por muerto, pero en realidad ha sido secuestrado por los indios. La Nomellorestodoeltiempo Colmenares también queda embarazada, pero Romano duda de si es suyo o de Laport, y ni lento ni perezoso hace un cambiazo, y la reemplaza por otra hija extramatrimonial que tuvo por esos días. La verdadera hija del matrimonio es abandonada en un camino, y recogida por una familia de artistas de circo. La bebé circense se llamó Milagros, y si te fijás, el registro municipal de la Av. Colón debe haber anotado miles de Milagros como nombre de las cordobesitas que nacieron durante 1994. El hijo de Victoria, Catriel, es criado por Asunción (la Kuliok), que le da una buena educación. El chico sin embargo no pierde las costumbres indias, y anda vestido a lo Tarzán y montado sobre su caballo hasta cuando va al baño. Muerto el padre de Victoria (Saccone, ya lo dijimos), el personaje de Romano quiere quedarse con la mansión, las tierras, la chancha, los chanchitos y la máquina de hacer chorizos del suegro. Ahí se enfrenta con la tía Kuliok, hermana del difunto terrateniente, y en el lío se mete el indio Laport (porque cuando el nene crece, el personaje también lo actúa el uruguayo). Catriel, expulsado de la familia, llega al circo en busca de trabajo. Y mirá las vueltas de la vida: se encuentra con Grecia (Milagros es interpretada también por Grecia), y estalla entre ellos el amor. Si no fuera que también paraban una hora para verla, los taxistas cordobeses hubiesen odiado al zar Romay: cuando era hora de la novela, en la calle no quedaban ni los perros.

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) TOPACIO

Nació ciega, era rica pero la criaron como pobre, no era muy linda, pero sí increíblemente buena. Lloraba tanto, que te daba pena. Pero después seguía llorando tanto, que te daba bronca. Llegaba un punto en que te daban ganas de agarrarla de esos pelos largos, castaños y lacios, y revolcarla por el suelo. Topacio, la viste, reconocelo: panzadas de un típico culebrón venezolano. Debut televisivo de la Colmenares, que arrasó con su carita de torta y cachetitos de nena cándida. La historia comenzaba cuando a un ricachón más malo que la fiebre amarilla, en lugar de un machazo de 3 kilos y pinta de comandante chavista, le nació por hija una bebita muerta. Desesperada de miedo, la Nana cambia a la niña por el hijo de un peón que acaba de quedar huérfano. Claro, acá el secreto infalible: la muertita estaba viva. Para sufrir fue creada, carajo, mientras el huerfanito crece como un bont vivant y dándose los mejores lujos caribeños imaginables. Se recibe de doctor, el doctor Horhe Luis… (Jorge, pero Grecia no pronuncia ni la “J” ni la “G”… las sopla como haches sonoras). ¿Y Topacio? Topacio ciega y todo se las arregla cual tarzana latinoamericana, hasta que cae bajo la protección de un doctor. Pero lo va a pasar mal: ignora que su salvador quedó desfigurado al rescatarla de un incendio y lo único que quiere es aprovecharse de ella y hacerla su mujer. Ella no se da cuenta de la desfiguración, porque es ciega, y de la lascivia y las malas intenciones, porque, bueno, la tipa es medio boba, reconozcámoslo. Un día viene al pueblo el huerfanito, que ahora es doctor y que criaron en lugar de la malparida Topacio. Bastante degeneradito, estaba comprometido con su prima Yolanda… Pero el amor también es ciego, y HHHorHHHe Luis se encachila con Topacio en cuanto la ve. La cosa se les complica pero al final, ellos se casan a pesar de todo. Pasados tantos años, la nana reconoce los aritos de Topacio: “Pero chica, que si esos zarcillos yo se los puse a la hihhita muertita del patrón!!!” Buchona, va con el chisme a la madre de Horhe Luis, que se da cuenta que Topacio no es su nuera, sino su propia hija, Dios mío! Recompuesta pero peleada con su amor, Topacio se va con su madre de crianza (Mamatila) y el tonto de Cirilo (un bobalicón que vivió siempre con ganas de entrarle a Topacio, pero no tuvo nunca ni la más minima chance: ella era tontona, pero no tanto como para engancharse con ese otario). En Caracas es madre y la operan de los ojos. Rica, con hijo y con visión recuperada, reconquista a su marido. En los últimos capítulos de la novela, Horhe Luis también queda ciego. ¿Vos podés creer? Ella ciega toda la novela, y ahora que las cosas empezaron a salir mejor, ciego él. Como era obvio, en el último capítulo recupera la vista y todos son felices al menos 40 minutos entre todos los miles que duró la tira. ¿Y? ¿Te acordaste de las horas tomando mate mientras veías a Grecia Colmenares llorar mientras su Mamatila la consolaba? Y todo con el fondo del tema musical, interpretado por Carlos Mata (“Que Pooorque te Quierooo”). Sí, relajate y decí orgullosa que te comiste cada uno de los capítulos. Y que en varios, moqueaste junto a la venezolana y su pobre historia de amor.

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) MARIANA

“Mariana” o “Los ricos también lloran” No importaba si el día estaba de clima radiante o tormentoso: en el horario en que emitían la novela en la que debutó como protagonista Verónica Castro, en Córdoba se veía menos gente en la calle. Pocos programas televisivos lograron tanta atención. Seguro que ahí estuviste vos, siguiendo los casi 170 capítulos donde la chaparrita sufría a lo largo de toda su vida. La historia trataba de una chica criada como una salvaje, que al morir su padre pierde hasta lo puesto por un ardid de su malvada madrastra. Mal hablada, con la cara sucia y haraposa, se iba a la gran ciudad a ver si ligaba algo como para sobrevivir. Con esos ojos y esa simpatía, no le costó tanto conseguir que la gente se derritiera de amor al verla. Eso le pasa a un buen curita, que la presenta a un ricachón para que se haga cargo de ella. Y se hace cargo nomás, el señor Don Alberto Salvatierra y su mujer quedan encantados con la chiquilla, y se la llevan a vivir a su mansión. Pero así como era de bondadoso el padre, era terrible el hijo, un mujeriego, chupandín, un Isidoro Cañones a la mexicana, que al mirar en Mariana esos ojazos y esos rulos, y seguro ese escote prominente, le crecieron unos colmillos tamaño baño. Luis Alberto, el hijo es cuestión, enamora a la rescatada con un par de levantaditas de cejas. Pero sus intenciones no son buenas y los padres se dan cuenta: “Con Mariana no te metas, cuate”. Pero se mete… Tanto se mete, que se enamora hasta el tuétano. La cosa parece ir bien, pero aparece una media prima de Luis Alberto, decidida a quedarse con el muchachón y con la plata de los tíos. De armas llevar, Esthercita se da cuenta que pierde con la chamarrita de ojos y bustos grandes. “Por Mariana soy capaz de dejar de ser un pirata”, piensa el único hijo de los Salvatierra… Ni lerda ni perezosa, la prima le adjudica un embarazo y Mariana retrocede varios casilleros. Pierde la batalla, pero no la guerra, y consigue casarse con el heredero. Pero un día Luis Alberto, encuentra a su esposa con un ex novio y cree que lo engaña. Se las toma rumbo a Brasil, y Mariana llora como loca capítulos enteros. Llora más cuando su marido, ante la noticia de su embarazo, le manda un telegrama que reza: “Haz las maletas y vete. Stop. Que te pido el divorcio. Stop. Que no te perdono los cuernos. Stop”. Ella se pone como loooooca, y vuelve a las calles medio trastornada. En la Cruz Roja se hace madre, pero pierde al bebé porque se lo deja a una mujer que se lo roba. Mariana queda amargada y llena de culpa, aunque reconquista al marido. Adoptan una hija, y si bien no es feliz, los años pasan con bastante normalidad. Pero la esposa está insatisfecha por el secreto que oculta a todos. Un día entran a robarles a la casa, y por esas vueltas de las vidas, es su propio hijo, el de sus entrañas, el caco que viene a llevarse sus pertenencias. Ella reconoce en el ladrón al fruto de su vientre. Sin decirle nada a nadie, Mariana se relaciona con el hijo, tratando de educarlo y regenerarlo. La hija adoptiva se rebela porque siente que la madre no la quiere. Y Salvatierra (ay… qué tipo más desconfiado), vuelve a sospechar pensando que la esposa lo engaña con un muchacho muy menor a ella. Enfermo de los celos, Luis Alberto lo intenta matar. Pero Mariana se interpone y grita la verdad. La familia se ha reunido, y todos terminan comiendo perdices. Tenías más o menos 30 años menos. ¿Te acordás de Mariana? Tirada en un pajal, mientras sonaba “Aprendiiiií a lloraaar, pero nunca aprendiiií… a olvidaaarte”… y traspasando la pantalla con sus ojazos color mar, la mexicanita logró que en Córdoba, como en un montón de ciudades del mundo, el tránsito se hiciera menos complicado, porque a esa hora, todos estaban viendo la tele en sus casas.

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) HEIDI

Vos creciste. Si los personajes de tu infancia hubiesen crecido, te sorprendería haber sabido cómo hubiese sido la adolescencia de Heidi. ¿Se habría enamorado de Pedro? No, tal vez no. Es más probable que Pedro hubiese sido un noviecito adolescente de Clara. Difícil apostar. Distinta suerte tienen los chicos de ahora, que pudieron ver cómo su querido Harry Potter crecía como ellos hasta hacerse un muchacho grande y maduro. Tal vez lo ideal es que haya sido así. Que te quedes con el recuerdo de esa nena de cinco años que te arrancaba sonrisas y lágrimas a las cinco de la tarde mientras tomabas la leche. Heidi estuvo basada en una novela, pero fue masivamente conocida en el mundo por la versión del animé japonés. Se trataba de una huérfana (cuyo nombre verdadero era Adelaida), que queda a cargo de la tía Dede. Complicada por su propia historia, la tía un día se toma un tren y lleva a la niña con el único pariente con el que la puede dejar: su abuelo. El viejo era un cascarrabias de armas llevar, tan malhumorado y ermitaño que le decían “el viejo de los Alpes". La chiquita la rema como loca y logra llegar a lo profundo del corazón del papá Noel suizo que era el abuelo, y que vive entre cabras y abetos. El lugar era paradisíaco. ¿Recordás el San Bernardo bonachón llamado Niebla?... ¿Y de Copito de Nieve, la cabrita preferida de Pedro? Pedro era el amiguito de la nena. Juntos se la pasaban de mil maravillas entre la nieve y las montañas. Como el viejo es reacio a mandar a la nieta a la escuela, el único contacto social de Heidi era con Pedrito, su madre y su abuela ciega. En cierta ocasión, la tía le consigue A Heidi un lugar en la casa de otra nena pálida y debilucha, llamada Clara Sesemann, que vive en Francfort. Hacia allá parte Heidi, dejando al abuelo, a Pedro, a las cabras, al perro y los abetos y reconocé que esa tarde lloraste mientras comías tus tostadas con dulce de leche. En la mansión sufre tristemente, pero su carácter revoluciona la casa, y pone los pelos de punta de la Señorita Rottenmeier, la ama de llaves. Cuando el siempre ausente padre de Clarita vuelve a la casa, ve a Heidi deprimida y a su hija revitalizada. Quiere compensar la cosa, y permite que las dos vayan a pasar una temporada a la casa del abuelo. Con leche de cabra, aire puro y la Rottenmeier lejos, Clarita se pone fuerte como un tanque, y recupera la capacidad de caminar. Decime… ese día… durante ese capítulo… ¿No te saltó el corazón del pecho de la emoción y la alegría? Si Heidi hoy fuera grande, te encantaría verla feliz, resuelta, formada, realizada. Porque la quisiste como a una amiguita. Una que te acompañaba cada tarde, mientras veías la tele y te tomabas la leche con tostadas.

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) EL INFIEL

Hacía poco te habías copado con los mensajes políticamente incorrectos de los “pegame y llamame Luisa” de “Amo y señor”, donde Arnaldo le daba a diestra y siniestra a la Kuliok como para que tenga y guarde. Romay, el zar de la teve de los 80s, para que sigas enganchada, ni lerdo ni perezoso largó enseguida otra historia como para tenerte pegadita a la pantalla. Era el año 1985… sacá la cuenta de los años que tenías. Arnaldo André volvió a protagonizar en “El infiel”. Acá se llamaba Mariano Romero, un piloto tan experto en despegar aviones de la pista, como en aterrizar mujeres en su cama. Libre como los pájaros, un día se topa con la rebelde y resistente Mariquita Valenzuela, que era una periodista feminista que le hace la resistencia a morir. “El amor es así, lo se, es como tocar el cielo, algo mágico en el aire, siiiiií”, decía la banda sonora cuando arrancaba la tarde. Si hacés memoria, seguro te acordás de los personajes secundarios, que en esta tira sumaron tanto o más que los protagonistas: el queridísimo Mourice Jouvet, quien hacía de padre de la Valenzuela. Otro personaje ganador era el por entonces novato Guillermo Francella, la dupla cómica del galán, que lo cubría en todas sus fechorías. La novela no baja los 20 puntos de rating, pero para el Zar era poco: estaba goloso después de los picos de “Amo y señor” en mas de 40 puntos. Tira toda la carne al asador, don Romay, y mete en la historia a la propia Luisa Kuliok en el rol de Ana. La fórmula había resultado explosiva en la novela anterior, pero acá capaz fue un poco tarde. Con la Valenzuela retirada de la historia, Mariano, el piloto ojitos y manos alegres, se enamora de la doctora Ana (la Kuliok). Al final, ante tu duda sobre con cual de las dos se iba a quedar, él les deja una carta a ambas mujeres. Lo que les dice es un manifiesto del pirata porteño: daba a entender que seguiría siendo ese infiel por naturaleza que era, y que no podría comprometerse con ninguna de las dos. Toda la historia acompañada con el hitazo de la banda que dejaba en claro la convicción libertina del protagonista, que miraba a cámara con su raya al medio y su mentón de latino ganador: "Pero mi libertad... no, no la perderé, quiero seguir siendo siempre infieeeeeeeel"…

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) MESA DE NOTICIAS

La locura un día copó la banda horaria de las 20 horas de la TV argentina. Grandes y chicos se engancharon con el surrealismo desquiciado de Juan Carlos Mesa y su elenco. Se trataba de un canal de noticias, y todos los personajes eran desopilantes. Acordate que lo veías y hasta que no terminaba, no te ponías a preparar la cena. Se emitió desde el año en el que los argentinos recuperamos la democracia, y duró cinco años en el aire. Con el boom del destape, donde hasta en el programa más inocente había mujeres desnudas y malas palabras, Mesa lograba este encuentro en las familias del país, alrededor de una comedia sana y divertida. Mesa estaba genial en su personaje de director del noticiero, pero seguramente la tira valía por la participación de todo el elenco. Fundamental Gianni Lunadei, como aquel entrañable señor De la Nata. Lunadei se llevaba toda la atención, con su personaje de villano chupamedias y trepador, tan servil como maldito, que se la pasaba creando tramas terribles en contra de todo y de todos. La historia era disparatada, un juego de comedia centrado en el dúo protagonista (Mesa - Lunadei), pero donde todos los personajes sumaban: la ascensorista que te podía llevar hasta el piso de “la Casa Rosada”; la chica fea y sencilla que comía una manzana y se transformaba en un femme fatal, aparatos de locura como el periscopio, o los anteojos Transnuden, que permitían ver a la gente sin ropa... El elenco resultó un gran acierto: Leticia Moreira (esposa rubia de Mesa, que no volvió a trascender luegto de la tira en ninguna otra producción televisiva), Verónica Goldstein y una jovensísima Eleonora Wexler (las hijas, que bailaban tap en la apertura de uno de los ciclos); Edgardo Mesa (hermano en la ficción y en la vida real), Fernando Bravo, Gino Renni (el tano Foderone), Alberto Fernandez de Rosa (como Rosales, el que hacía saltar a sus anteojos), Cris Morena, Adriana Salgueiro, Beatriz Bonnet, Alberto Irizar, Georgina Barbarossa, Anamá Ferreira, Javier Portales, Cristina Alberó, Silvana Di Lorenzo, Marisa Carreras, entre otros. Todos ellos se mezclaban en un cocktail entretenido y que no necesitaba ningún atisbo de realismo para conseguir la complicidad del público. Y hubo frases y latiguillos que quedarán para la historia… ¿Te parece que no? Decime si no recordás estas frases inolvidables: - ¡Infeliiiiiiiiiiiiiz! - ¡Qué bochorno! - ¡¡Zac!! - Benemérito señor director… le pertenezco” - “Amo ese sillón!!!” - “Llegó la hora triste y ridícula de ser el malo de la película…” “Rosaaaaaleessss!!!” - ¡Cómo me considera! - “Assasino crrriminale e malandrino!!!” - “Presenciaaaa” - “San Pepperone, acuerdate de Foderone”

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) ET

ET Fuiste al Cinerama y te comiste la cola que daba casi llegaba a la calle Sucre. Es que la película fue un boom, y lejos de los límites impuestos en la era post Cromagnon, en aquellos años no dudaban de poner butacas extras en los pasillos cuando una película era tan demandada, rebasando la capacidad del cine hasta lo imposible. Y con una pila de amigos y hermanos alrededor, te sentaste a ver la película que todavía te hace estremecer el corazón. La historia comienza en un bosque, cuando un grupo de extraterrestres están reuniendo muestras de la vegetación terrícola. Ante la llegada de los muchachos del gobierno, los tipitos verdes musgo salen despavoridos y huyen en su plato volador. Pero uno se queda varado en pampa y la vía. Entonces aparece Elliott, un nene que descubre al extraterrestre en cuestión. En la familia nadie le cree el hallazgo. Pero el nene sabe que lo vio, y le deja unos caramelos como cebo para atraerlo. A la mañana siguiente, Elliott se hace el enfermo para poder faltar al cole, y así entablar amistad con su nuevo descubrimiento. Esa misma tarde, los hermanos del muchachín conocen a ET. ¿Te acordás del grito de esa pequeña Drew Barrimore cuando se topa con el muñecazo de ojos gigantes? Los tres deciden mantener el secreto para que los adultos no pretendan hacer algo que dañe al alienígena, que ya les da muestras de superioridad intelectual mostrándoles donde está su planeta, haciendo flotar unas pelotas por el cuarto. No sólo eso: el hombrecito saca su dedo larguísimo, y zzzzzummmmm, hace revivir una planta marchita como sin nada. Elliott y ET se hacen uno, y el chico siente lo mismo que siente el marciano, incluso cuando éste se alza una borrachera épica tomando cervezas. ¿Te acordás de cuando el nene besa a la chica que le gusta, porque en ese mismo momento, el ET ve en la tele una peli en la que John Wayne besa a Maureen O'Hara? Como la más pequeña de la casa mira Plaza Sésamo, el extraterrestre aprende a hablar inglés: arribaaa, abajoooo, unooo, doooooos, treees… Inteligente como ninguno más en este planeta, ET construye un dispositivo para poder comunicarse con los suyos. En Halloween, Michael y Elliott visten a ET como un fantasma para poder salir de la casa y se van en bicicleta hacia el bosque, para que pueda llamar a sus pares. A la mañana siguiente, Michael encuentra a E.T. muriendo, y Elliott también está muriendo. Agentes del gobierno invaden la casa, y crean una instalación médica, colocando en cuarentena a Elliott y a ET. En un momento, sufriste hasta las lágrimas porque parecía que el extraterrestre había muerto, pero Elliot (que ha revivido) descubre que no. Los hermanos y sus amigos escapan con la criatura, y logran llegar al bosque. ¿Recordás las escenas de las bicis levitando en contra de la luna llena? En el bosque los esperan los demás alienígenas, con la nave en marcha. Parado en la puerta, el corazón de E.T. se ilumina a medida que se prepara para retornar a su hogar. Y tu corazón, el de tus amigos y el de tus hermanos, también se encendieron, devolviendo la luz a la oscuridad mágica del Cinerama.

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) POPEYE

POPEYE Tenías líquido amniótico como única contención de tu diminuto ser, y ya estabas escuchando sonar la pipa de Popeye por el pupo de tu madre. Es que hay dibujos animados que los vimos desde antes de nacer. Si querés saber por qué te terminaron gustando los hombres feos, bueno, ya sabés, podés echarle la culpa a este marinero medio tuerto, petizo, pelado y narizón, que te encantaba desde chiquita. Con esa pera de manzana y esos antebrazos atrofiados de tanto darle a la espinaca, el personajito conseguía retenerte frente al televisor como hoy la Play lo logra con tu hijo. En la tira del marino, todo era surrealista. En la actualidad, el tipo podría ser sospechado de consumidor de estupefacientes, o por lo menos de anabólicos, porque para sacar pecho y energía, necesitaba darse con una dosis de espinaca. Pero entonces no había tanta malicia analítica, y que el debilucho necesitara una ayuda extra para revitalizarse, no te parecía mal. Capaz que el encanto del tipillo tenía que ver con el malo, porque siempre los buenos villanos construyen buenos superhéroes. Y Brutus era de esos malos que valen la pena ver. O tal vez era el aire paternal del muchacho del mar, lo que tanto te gustaba. De hecho, en un episodio, Popeye adopta a Cocoliso, un bebé hiperactivo que le cae por correo y del que se hace cargo con un amor incondicional. Su paternalismo también se expresaba con los sobrinos, Papeye, Pepeye, Pipeye y Pupeye, que eran un calco en versión infantil del marino. O puede que lo que te gustaba era lo buen amigo que era. Nunca abandonaba a un bodoque carnívoro, un gordazo torpe y aburrido llamado Pilón, que se la pasaba comiendo hamburguesas (mirá vos como te enseñaban que con carne te convertías en un topo obeso, y con verduras, en un personaje superpoderoso). Los vegetarianos le deben un monumento tamaño baño al marinero de las latas de espinaca. Pero no… Seguro que lo que en verdad te seducía de ese petizo feo y de voz aguardentosa, era su amor por ella. Ella: modelo de la mujer común, prototipo de la chica de al lado… desgarbada, con voz de pájaro chillón y dudoso gusto por la moda… la querida Olivia Olivo. Flaca y sin gracia, era el sujeto de deseo de Popeye, que arriesgaba su vida en cada capítulo para defenderla de los ataques de Brutus. Aún cuando ella por ahí dudaba, y caía encantada en los juegos de seducción del villano, Popeye no aflojaba, y terminaba salvándola siempre y demostrándole su sentimiento más profundo. ¡Ay, sí! Era eso: desde que estabas en la panza de tu madre, ya te enganchabas con el romance. Y ahí lo tenías a montones, mucho antes que en las novelas, que en las películas de princesas de Disney y que en las canciones de Luismi a los 13 años. Tenías amor y del bueno, todas las tardes en la tele blanco y negro de tu casa, entre un tuerto feo y una escuálida chillona, tan enamorados como encantadores.

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) LIKE A VIRGIN

Video “Like a Virgin” (Como una Virgen) Madonna Era 1984 y Alfonsín estaba debutando como presidente de los argentinos. En la tele como en las calles, todo parecía más nuevo y más libre: estábamos en democracia. En los pocos canales que todavía teníamos a mano, había un par de programas donde pasaban videos. Y vos lo veías, esperando. Sí, esperabas que apareciera ella, con esa pinta de tipita fácil, maquillada hasta la caricatura, repleta de perlas y cruces, montada sobre una góndola. Era la explosión del pop, y Michael temblaba en su trono con esta advenediza rubia e insolente que decía que le gustaba tanto su chico, que la hacia estremecer, como a una virgen. 25 años tardó Wanda Nara para recurrir a ese mismo engaño y robarse alguna tapa en las revistas de farándula argentina. 25 años después… Sí, porque Madonna tuvo siempre el talento de ir un paso adelante. En la canción decía estar tan confundida, tan perdida, pobre Madonna, decía eso mientras se contorneaba en la gondolita, vestida de negro y con calzas azules, tal y como ahora se visten las adolescentes que quieren tener onda. Y los chicos se imaginaban que eran ese león que caminaba sensual por los mármoles de las plazas de Venecia, acechando a la cantante que los había enamorado, y que les decía que se sentía brillante y nueva, acariciada por primera vez. Y vos no le tenías celos, porque la admirabas, porque soñabas más que nada con ser como ella, como todavía hoy quieren serlo las chicas de 15 años. Y entonces, en el video ella aparece vestida de radiante blanco: es una novia, una novia que llega casta a su noche nupcial, y el animal ahora es un hombre bajo una máscara leonina… Pero no… es un error. El animal del video no es el rey de la selva que se desliza con sus garras, ni el modelo enmascarado que la levanta en brazos y la hace sentir tan bien por dentro cuando la abraza. No, en el video, y fuera de él, en los recitales, en las portadas de los discos, en las revistas, en los pósters, en la mente de millones de personas de todo el mundo, el animal que se comió a todos, la fiera salvaje que nos ha venido marcando cómo debe ser alguien para tener onda, siempre y desde hace más de 27 años, ha sido Madonna… Oh, sí… Madonna, esa chica material que nos hace estremecer, como si fuésemos siempre ante ella, vírgenes.

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) ATRACCION FATAL

ATRACCION FATAL El exitoso abogado Dan Gallagher (majestuoso Michael Douglas), gana casos como Messi hace goles, y tiene facha como para que las chicas lo consideren un buen partido, sino fuera porque está felizmente casado con Beth (Anne Archer). Durante un fin de semana se queda trabajando mientras la esposa y su hija se las toman para la casa de los abuelos, fuera de la ciudad. De casualidad, Gallagher conoce a Alex Forrest (una gloriosa e intimidante actuación de Glenn Close). Una rubia madura, de pelos crespos y ojos de vidrio, que no está tan buena de físico como de actitud: una tigresa que corta el aire con su vestido blanco con un hombro invitador al beso. Mirada va, mirada viene, la gringa lo invita a pasar con ella unas horas, y él acepta para no perderse la oportunidad que la vida le da. ¿Te acordás del nivel de las escenas sexuales? Te hacían mover la estantería esos dos pichones de bestias de la actuación, llenando la pantalla del Cinerama a los besos y mordiscos dentro de un ascensor. Pasada la noche, “pájaro que comió, voló”, piensa el abogado. Pero no tiene idea de la que se le va a venir. Ella tiene otros planes, y empieza a convertirse en su pesadilla. En medio del tira y afloje de los “dejame de molestar, loca tarada” (de él) y los “ni soñés que me vas a dejar así como así” (de ella), la tipa que es de armas llevar concluye: “Vos me cortás el mambo, yo me corto las venas”. Y se las corta, nomás. El abogado empieza a sufrir consecuencias insospechadas por la cañita al aire que se había tirado. No sabe cómo sacársela de encima, acosado de día y de noche. Seguro que sentiste el sudor frío de tu novio, sentadito en el cine, aterrado en la butaca de al lado, cuando llega la escena en la que Michael Douglas entra a su casa y se encuentra con su mujer charlando con la amante lo más campantes. No hubo hombre en la tierra capaz de borrarse en años esa imagen de la cabeza, mucho más que la de cualquier película de terror que haya visto en su vida. La esposa, ignorante de la situación, casi contrata a Alex como niñera. Ya desesperado, él va a buscarla decidido a cualquier cosa. Y ahí la Close le dice que está esperando un hijo. ¿Podés creer? Tu novio a esa altura ya tenía la presión al borde del colapso, y las manos le sudaban cubitos. Trata de desaparecer, pero la gringa está reloca, y ahora, para peor, tiene bronca. Entre las cuerdas, Douglas se ve obligado a contar la historia a la esposa, cuando la mascota de la hija aparece hervida en la cocina familiar. ¿Sos conciente del mensaje que le dio la Close al mundo masculino? Le dijo con su cara de ídolo de piedra: “Chicos, háganse los locos, métannos los cuernos, y un día les aparece el conejo de la nena hervido en una olla” . Sobre el final, Dan y Beth asesinan a Alex en una bañera. ¿Final feliz porque se murió la mala? Difícil. En los finales de los ochenta los varones empezaron a pensar dos veces cuando una diosa escultural se les presentaba dispuesta y radiante para una noche de trampa. Quién podía olvidarse de la Close señalándose con su uña esmaltada la bolsa derecha de la cara, como diciendo: “ojito, papi, ojito”...

DEL SUPLE MUJERES AL DIA (DIA A DIA) PRETTY WOMAN

MUJER BONITA Te tiembla la pera. Estás haciendo zapping, y si de repente de topás con uno de los mil dientes impecablemente blancos de la Roberts sonriendo, y de nuevo… te quedás, otra vez, con la pera temblando. No hay nada que objetivamente te guste, pero la historia de esa Cenicienta turra, que va directo de la esquina del levante callejero, a la mansión de uno de los tipos más ricos, más románticos y más fuertes de Nueva York, te hace cómplice, te engancha, inevitablemente. Pretty Woman disparó hasta las lunas de Júpiter la carrera de Julia Roberts. La historia no podía ser más simple: una chica recurre a la más antigua profesión de las mujeres, y se calza una minifalda que muestra los centímetros interminables de sus piernas. Está de suerte esa noche. Solo y cachondo, pasa por el boulevard de esos sueños rotos de chicas fáciles y dóciles, Edward Lewis, un Richard Gere seguro de sí, y con más dinero en la cuenta, que la reserva monetaria de los bancos centrales de toda América junta. El tipo baja la ventanilla, y hace un trato rápido. Entre que es un hombre ducho en negocios y que la chica está más necesitada que jubilado a fin de mes, el acuerdo se cierra en un abrir y cerrar de ojos. Del cuartito desordenado de amigas solteras, la Roberts para a una suite presidencial en el Regent Beverly Wilshire. Vivian (la mujer bonita en cuestión), mastica chicle a lo pavota y abre sus ojos de tal forma, que Diego Rivera hubiese podido pintar uno de sus murales y todavía le sobraría espacio. La chica es inocente, fogosa y cumplidora. Y al tipo le cae tan bien, que por tres mil billetes verdes, la contrata por la semana entera. Si van a ser tantos días, es mejor que la chica se compre ropa. Así como está, es obvio que es un gato de la calle hasta para el más cándido que se la curce. Ahí va, Vivian, con la tarjeta dorada a hacer compras. Y te tiembla la pera… Es un sueño que te avergüenza reconocer… el poder ir a las tiendas más lujosas del mundo, con una tarjeta con saldo de compras ilimitado. Lo que sigue es obvio. Como a Pigmalion, el tipo va transformando a esa chica de horizontes tan bajos. Y ella, a su vez, va modificando la vida vacía y solitaria del ricachón. Hay personajes secundarios que suman a la historia de amor (la amiga de Vivian, el conserje del hotel), y otros que se oponen (el amigo de Edward). Desde el arranque adivinás el final, pero no importa: a este tipo de películas, le perdonás todo. El muchacho se enamora, y le declara amor eterno. Y los dos se salvan la vida mutuamente. Cuando por la radio escuchás la canción Pretty Woman, recordás a la tipa, a sus botas, su chicle, su peluca y luego su final de princesa salvada por el príncipe encantador. Y aunque te estén mirando no podés evitar: te vuelve a tiritar la pera.