jueves, 31 de julio de 2008

Ponele onda, tegobi

Por Matzy Lucca


Uno, en general, se arrepiente de pelotudeces cometidas que corresponden al propio pasado. Nietzsche decía que él nunca se arrepentía, porque el hecho de fijarse en el resultado indeseado de una decisión o acción deliberada previamente, constituye una mirada equivocada de las cosas. Para ser más claro, él decía que siempre elegía lo correcto por más que todo le saliera como el upite. En ese caso, arrepentirse vendría a ser algo así como la pelotudez duplicada. O sea, la pelotudez que corresponde a la flor de cagada que uno se mandó, y la pelotudez de arrepentirse posteriormente de esa cagada. Pero, yendo un poco más lejos aún, no arrepentirse significaría ser pelotudo una vez más. Me explico: en primer lugar, tenemos la pelotudez de habernos mandado la cagada propiamente dicha; en segundo lugar, la pelotudez de reprimirnos el recuerdo de esa flor de cagada para no generar ningún indicio de culpa, y por último la pelotudez del esfuerzo que significaría justificarnos a nosotros mismos que esa cagada no fue en realidad ninguna cagada. Ergo, Nietzsche era un tremendo pelotudazo; pero convengamos que tenía ideas copadas, si no yo no hubiera escrito esta pelotudez.
Publicado acá

miércoles, 30 de julio de 2008

Dr. Galletti... me da un turnito?

Digame Dr., usted o algun sabio competente que lea estas pocas lineas:
En la casa de Nancy Herrero... los cuchillos son de palo?
Los caballos regalados... no se rien nunca? Ni para las fotos?
El agua que no has de beber... es ... maratonista?
La frase "el que sabe, sabe", no es demasiado choreo intelectualmente hablando? Digo: una pedorrada sobrevaluada!
Les dejo estas inquietudes, y tambien un intento de que evalue cual de estas frases pudiera yo hacer famosas, y que trasciendan universalmente bajo mi autoria:
"el que estornuda, estornuda"
"el que toma un colectivo, toma un colectivo"
"el que se come un bonobon, se como un bonobon"
"el que baila cuarteto, baila cuarteto"

ja! que tal???

martes, 29 de julio de 2008

Reflexiones pulpares 1

Si yo fuera Dios, dormiría hasta tarde... de ahí que desconfío del dicho "Al que madruga Dios lo ayuda".

Pulpo

martes, 15 de julio de 2008

Señales que indican la vejez

Estás en una librería, por ejemplo -y digo por ejemplo para tratar de eludir la solemnidad que proporciona un hecho verídico-, se acerca una nenita con mirada tierna y te pregunta: señor, ¿cuánto sale esta libretita? De pronto desaparece casi intuitivamente, ferozmente, la idea original de ternura y es reemplazada por una angustia que se transforma a su vez en impotencia y desemboca en una ira colosal (siempre quise usar ese adjetivo, y precedido por ira suena mucho mejor). La nena te dijo señor y al mismo tiempo te confundió con un empleado de comercio, mierda, completito, eh, eso sí que es una señal. Y entonces te quedás perplejo un par de segundos pensando en responderle algo así como: “seguramente esa libretita cuesta un poco más que la caja de forros que deberían haber comprado tus viejos para evitarte, pendeja hija de puta”, pero no se lo decís porque ella no tuvo la culpa de haber actuado en consecuencia de una realidad ineludible, característica esencial de todos los niños según la sabiduría popular. Yo no trabajo acá, balbucéas, y ella te mira como diciendo cómo es posible, y se va hasta donde está su mamá pero no deja de mirarte porque para ella siempre serás el señor que atendía en la librería.

Importante: Antecedentes
La primera vez que te dijeron señor fue por teléfono y fue una de esas pelotudas que te llaman para ofrecer alguna cagada. Sí, señor, le explico en qué consiste el servicio…Lo dijo, fue un tincazo en los huevos, te dijo señor la muy hija de puta. Cuesta digerir esa sorpresa, pero cuando comienza a reiterarse este tipo de trato telefónico, tu cabeza, que siempre te engaña porque está en todas, te hace creer que eso pasa porque tenés una voz de macho que mata. Hasta que decubrís que en los bancos, en las cafeterías, en el boliche y en la puta calle, todos, sin excepción todos te dicen señor. Ya nadie te trata de pibe esto, flaco aquello, no, ahora sos un viejo sorete. Pero tu cabeza te vuelve a convencer de lo contrario y vos te la creés porque no te queda otra y te decís: claro!, era la barba, qué boludo, cómo no me dí cuenta antes. Pero ni bien te afeitás, descubrís que no hay vuelta que darle, ya no sos un pibe, asumilo y tu cabeza ya no puede hacer nada al respecto porque sin ir más lejos, en la parte superior queda muy poco pelo, y la verdad no se puede andar todos los días con gorra.

martes, 1 de julio de 2008

MANIPULACION


En estos meses de preguntas sin respuestas, me sigo cuestionando cosas que no marcan ninguna diferencia. No sé ni me importa dónde carajo queda Xochimilco ( la venecia mexicana..mmmmmm). Algún psicólogo hará dulce si le cuento que cuando me preguntan qué música escucho, siempre contesto primero los grupos que no me gustan tanto. No sé por qué cuesta decir de entrada " me gusta Cacho Castaña, El Paz Martínez ¿y qué?", por ejemplo.He vuelto a consumir frutas pensando que me van a hacer bien. Y algo no funciona correctamente, me digo a mí mismo, porque a esta Pera le siento gusto a Shampoo. Lo mismo me pasa con las manzanas verdes, que tienen un sabor a crema de enjuague inquietante.
El sentido del gusto se me pasó de vueltas. De tanto consumir alimentos artificiales, me creo que en la naturaleza hay frutas fosforescentes como las mermeladas de fruta que compramos. ( y en argentina igual..me cuerdo de la mermelada de duraznos Canale..juro que brillaba de noche)

No, Maxi, no las hay. Y si las hubiera, habría que ser medio pelotudo para comérselas.
Nadie en su sano juicio se metería en la boca una cosa que brilla en la oscuridad.
La puta madre, me han modificado la manera de interpretar los olores y las texturas.
Las galletitas tienen gusto a mampara, los tomates saben a plástico y la gelatina de frutilla tiene en el fondo un gusto a clavo oxidado que te deja alerta.
Todavía no he podido probar un jugo de naranja envasado que se acerque ni por casualidad al gusto original del cítrico en cuestión. Y esto es igual aquí en México que en argentina
Odio a los que defienden el Tang a capa y espada, o a los que dicen que como el Tico-Tico no hay. Tienen gusto a remedio para los bronquios.Compré en el súper unas bananas que parecían escopetas. Eran enormes y mientras las comía no paraba de repetirme: "esto está manipulado genéticamente, esto está manipulado genéticamente" cosa rara, aquí en México, en el súper la semana pasada compré mandarinas, el verdulero me recomendó unas que estaban "tuneadas " para no tener pepas. Me sentí en una película futurista.Al final resultaron ser una cagada, sin jugo, gajos medio flacos y sin vida. Al menos si la manipulación pudiera sacarle las pepas a la sandía, todos contentos. Destinar la ciencia al confort me parece bárbaro. Pero manipulan las frutas como el ocote. Científicos mundialistas, sáquenles las pepas a las uvas, los pelitos al kiwie; ablándenle la cáscara a los cocos, cámbienle el gustazo a caño de bondi que tienen los kinotos. Tengo la cabeza medio quemada de tanto reflexionar cosas que a nadie le van a importar un carajo. Es más, sé que no me sirven ni a mí. Pero las pienso igual porque se me cantan las bolas y estoy cansado. Y hablando de cantar, ¿qué tema hizo que Prince fuera tan famoso? ¿Vos te acordás de alguna canción de ese flaco?Me voy y se las dejo picando.