martes, 1 de julio de 2008

MANIPULACION


En estos meses de preguntas sin respuestas, me sigo cuestionando cosas que no marcan ninguna diferencia. No sé ni me importa dónde carajo queda Xochimilco ( la venecia mexicana..mmmmmm). Algún psicólogo hará dulce si le cuento que cuando me preguntan qué música escucho, siempre contesto primero los grupos que no me gustan tanto. No sé por qué cuesta decir de entrada " me gusta Cacho Castaña, El Paz Martínez ¿y qué?", por ejemplo.He vuelto a consumir frutas pensando que me van a hacer bien. Y algo no funciona correctamente, me digo a mí mismo, porque a esta Pera le siento gusto a Shampoo. Lo mismo me pasa con las manzanas verdes, que tienen un sabor a crema de enjuague inquietante.
El sentido del gusto se me pasó de vueltas. De tanto consumir alimentos artificiales, me creo que en la naturaleza hay frutas fosforescentes como las mermeladas de fruta que compramos. ( y en argentina igual..me cuerdo de la mermelada de duraznos Canale..juro que brillaba de noche)

No, Maxi, no las hay. Y si las hubiera, habría que ser medio pelotudo para comérselas.
Nadie en su sano juicio se metería en la boca una cosa que brilla en la oscuridad.
La puta madre, me han modificado la manera de interpretar los olores y las texturas.
Las galletitas tienen gusto a mampara, los tomates saben a plástico y la gelatina de frutilla tiene en el fondo un gusto a clavo oxidado que te deja alerta.
Todavía no he podido probar un jugo de naranja envasado que se acerque ni por casualidad al gusto original del cítrico en cuestión. Y esto es igual aquí en México que en argentina
Odio a los que defienden el Tang a capa y espada, o a los que dicen que como el Tico-Tico no hay. Tienen gusto a remedio para los bronquios.Compré en el súper unas bananas que parecían escopetas. Eran enormes y mientras las comía no paraba de repetirme: "esto está manipulado genéticamente, esto está manipulado genéticamente" cosa rara, aquí en México, en el súper la semana pasada compré mandarinas, el verdulero me recomendó unas que estaban "tuneadas " para no tener pepas. Me sentí en una película futurista.Al final resultaron ser una cagada, sin jugo, gajos medio flacos y sin vida. Al menos si la manipulación pudiera sacarle las pepas a la sandía, todos contentos. Destinar la ciencia al confort me parece bárbaro. Pero manipulan las frutas como el ocote. Científicos mundialistas, sáquenles las pepas a las uvas, los pelitos al kiwie; ablándenle la cáscara a los cocos, cámbienle el gustazo a caño de bondi que tienen los kinotos. Tengo la cabeza medio quemada de tanto reflexionar cosas que a nadie le van a importar un carajo. Es más, sé que no me sirven ni a mí. Pero las pienso igual porque se me cantan las bolas y estoy cansado. Y hablando de cantar, ¿qué tema hizo que Prince fuera tan famoso? ¿Vos te acordás de alguna canción de ese flaco?Me voy y se las dejo picando.

miércoles, 25 de junio de 2008

20 de Julio de 1969

El hombre llega a “La Luna”, un bar situado a pocas cuadras de la “Nasa”, un local de ropa cheta de la ciudad. Se sentó en la barra y pidió una copita de Esperidina con Merengadas para festejar el día del amigo con unos bigotudos habitués de la casa.
Pasaron las horas y el lenguaje de este hombre se convirtió en una maldición, dirigida a tres de sus amigos que “se habían ido a la mierda”. Juró que Armstrong, Aldrin y Collins esa noche se las iban a pagar. Invitó mil rondas y las anotó todas a cuenta de los tres ausentes. Un lunático de verdad.

Dr. Galletti




lunes, 26 de mayo de 2008

Plus Minusve o Engrudo

Primero.Sucedió: hilo de baba hermoso el que de tus pelos sube y baja brillante y orgulloso.

Número.Dos: sublime desmayo en mayo.

Finalmente: La hermosa Incomunicación que nos dejó fuera del juego.

A saber: Todoeratanrayoneado.que.dan.ganas.de.requete.llorar.mr.sigmud.etcétera.etcétera.etcétera.

Horacio.etcétera.etcétera.Capítulos.arriba.Capítulos.abajo.etcétera.

(Son boludeces que nadie me va a creer, como cuando el océano desviose y yo era contentura y forrez. Porque sí, me duele haberte dolido Mickey Mouse).

Son las reglas Anita. En amarillo. En violeta. En negro.

Con vos siento- cro cro cro -siento paz paz. Me siento tranquilo. En.silencio,cómodo.Horacio.porque.palabras.

y2cosos.uno azul y uno amarillo.

Para vos siempre el azul denipablitopotti para mí looooo más lindo que recuerdo es amarillo como pollito.como chupaleta.como máquina ludovika mendiolazeña del tiempo en que yolón cantaba.

Feliz Cumple Anita.

lunes, 12 de mayo de 2008

"Patada de chanchito", un cuento cortito


Había una vez,
una niña que no fue.


Extracto de un librito titulado
"La insoportable brevedad del ser"
por los tiempos que corren, vio?

Otra de las innumerables citas generosas
del Dr. Galletti

Nada

Antes que nada, todo. Les pido disculpas por haber estado todo este tiempo ausente, me cuesta ir de cuerpo y creer que todo esto es real.

Querido ser indagante: Primeramente le aclaro que la etimología no es mi fuerte. Me preocupa más hacia dónde van las palabras, y no de donde vienen. De igual manera, como es mi deber guiarlo hacia una respuesta contundente, le recomiendo lea la autobiografía de Divina Gloria, titulada “Mi vida fue una diva divertida divagando en el divorcio de Iván”, allí está todo.


Respecto a lo segundo, las mujeres y los travestis tienen desarrollados los mismos sentidos porque comparten el mismo problema: los hombres.

Por último y para ser breve se lo voy a plantear de este modo: Todos somos pasajeros. Pasamos del Auto al Micro, del Micro al Metro, y lamentablemente vamos derechito al Bala.

Mi opinión acerca de los griegos no es buena, esos tipos eran unos colgados. Se las pasaban bebiendo y preguntándose boludeces mientras el templo se les caía a pedazos. No fueron ni siquiera capaces de barrer el patio.


En cuanto a usted, por considerarlo un alto inquietante en el transcurrir de mi perezosa labor, quisiera formularle la misma simple pregunta que me hizo mi hija Nadia al cumplir sus tres años:

¿Se puede nadar en la nada?
¿realmente nada el que nada en la nada?
Dr. Galletti

viernes, 9 de mayo de 2008

dr. galletti: vive usted?

disculpe la pregunta del titulo, no es convencional ni del todo educada, pero en estos espacios virtuales, uno no sabe nada, o tan poco de los demas, que he preferido ser directo.
si la respuesta es si, aprovecho.tengo un par de preguntas:
la palabra diva... tiene algun punto en comun, etimologicamente hablando, con la palabra diván. diva viene de divan. o hacia ahi van?
y en el mismo sentido... gala... se relaciona con galán?

y otra:

se dice que las mujeres tienen un sexto sentido. entonces, un transexual... cuantos tiene?

y la ultima: dicen que los metrosexuales son una moda pasajera... seran superados por los metrocincuentasexuales?

no nos va la vida en esto, dr., pero los filosofos griegos se lo preguntaban todo, y mire que bien conceptuados los tiene la historia... no?

de pie: acerca de la garbo y de las otras

la fria y a la vez caliente figura de la garbo, y los ojos cinemascopeados de la hepbrun,y mas... las redondeces superpuestas de la monroe, y los setenta metros de las piernas de la dietrich, y la cintura de dejame que te la abrace un segundo por favor: rita, la fuerza brutal y demoledora de la welch y su arsenal masivo... todavia mas... la propia bacall hablando con su voz ronca y fumando en simultaneo, y los ojos gatopersescos de la taylor, y la frescura y los deseos de llevarla ya a la cama de la cardinalle, y mas, la blancura lechosa que invita a dormirse eternamente en ella de la bergman, y el terror erotico que provocaba una mirada al pasar de la deneuve... y todas ellas, divas, diosas, iconos, fieras, estrellas... todas todas ellas caben y sobran en el escote de la ponganse de pie y lavense la boca por solo nombrarla : sofia loren.
en ese podio del olimpo, ella en el primer lugar, y a su diestra, la bardot en vestidito con minifalda de color amarillo, y a la izquierda, el cuerpo animal de la gardner caminado triste y medio borracha como una leona.

Cielo e infierno




Parece que así hubiera empezado todo. Un cambio de estado en la materia -o miles, el número no viene al caso-. Sin pretensiones de gorilismo, entre nubes de vapores y fuego de volcán. Pobre Cosmos, tanto esfuerzo y ni se imaginó que terminaría dandole nombre a un equipo de soccer. Es más, tampoco es muy creíble que digamos que imaginara -el pensamiento en imágenes parece ser exclusividad de alguna materia orgánica- que tendría nombre -Foucault ausculta ese misterio entre las palabras y las cosas.- Y allá vamos nosotros, vólidos y bolubles, designando y discutiendo, matando y cobrando, debiendo y culpando. Inventamos todo un Dios, o varios, para eso. Le pusimos infiernos y paraísos, entre el deseo, las tetas, y los amores rotos y dantescos. Mientras, la materia anda. Hasta el próximo golpe de estado -el número, de tan abstracto, tampoco ahora viene al caso.

miércoles, 7 de mayo de 2008

VIDAS ROBADAS ( No te pertenece devolveloooo!!!)


Vine en el avión Colombia , Mexico, como siempre algo me pasa, esta ves tenia a una vieja ( señora mayor) que debe haber tenido 200 años, vestida como pendeja ( vestida como Rebelde wey), ni una chica de 15 se ponía lo que ella tenia puesto, súper maquillada , operada y con un perfume que volteaba, era insoportable. Y del otro lado una quinceañera, con una remera de Cristian castro, eso era demasiado para mi, la salida de emergencia estaba ocupada, viajo allí, por que entro con un poco mas de comodidad. Así que logre cambiarme a los asientos de adelante para estar mas cómodo, y la comodidad me hizo pensar en varias cosas;

Pensaba en la vieja que se hacia la pendeja, en la chica con la foto de Cristian Castro en la remera, En fin todas las clasificaciones son anecdóticas y superficiales, menos una: la que separa a los lindos de los feos. El resto no significa nada. Es un placebo para calmar a quienes se saben del peor lado de esta división universal: los feos.
Entre lindos y feos hay un límite invisible pero robusto. Mientras que a los lindos los espera una vida llena de favores y oportunidades (las puertas se les abren, los placeres carnales se les ofrecen, los trabajos los llaman a susurros) a los feos, en cambio, nos espera la nada. Tenemos que procurar ser inteligentes, simpáticos o muy graciosos si queremos prosperar. Aunque suene frívolo, la belleza determina a grandes rasgos el futuro potencial de una persona.
Las cirugías, por ejemplo, son un invento de la gente fea. “Lo que importa es lo de adentro”, “Interesante”, o “tiene lo suyo”, otros inventos de algún feo tratando de justificar su amarga vida de ese lado del planeta. “Un flauta no es corneta” o “Aunque la mona se vista de seda, mona queda”, son, en cambio, inventos de gente linda. Así como la ropa de Cavalli y los trajes de Armani sólo le quedan bien a la gente Linda..

No obstante, hay muchas personas que se niegan a aceptar ese amargo destino, y trabajan en su cuerpo, mejoran su estilo y se convierten en lindos honoríficos. (Tal es el caso de Sarah Jessica Parker, que era una fea destinada a una vida de fea pero logró torcer su suerte a base de sandalias stiletto, buenos cortes de pelo y dos o tres muecas especiales que le disimulaban la cara de caballo para las fotos).
Pero hay otras personas que no quieren hacer ese esfuerzo, y pretenden pasar directamente al grupo de los lindos sin tener la estampa, ni la elegancia, ni la presencia de alguien legítimamente bello. Quieren vivir una vida de lindo que no merecen: quieren casarse con modelos, vender su propio póster o ponerse un jean rotoso y que les quede bien. Y este es el caso de Cristian Castro.

Yo no sé ni cómo ni cuándo Cristian Castro saltó la medianera. No tengo idea. Pero aparentemente se coló de la forma más precaria y alevosa con un video clip que rompió todas las normas estéticas de la industria musical: “Azul”: En este video Cristian personifica a un cantante lindo que persigue por la playa a unas modelos compradas por su madre, todo flaco y encorvado, teñido de rubio platinado y canta vestido con una camisa abierta que descubre su pechito endeble de renacuajo. Es decir que comienza su vida apócrifa de lindo como si siempre lo hubiera sido, como si nadie pusiera en duda su belleza.

Un cantante feo por lo general no protagoniza sus propios videos. Toca la guitarra y canta en un bosque mientras un galán y una modelo se pelean, dan portazos y se reconcilian. Sólo los cantantes lindos cantan y se manosean con la chica en el video clip Los feos no pueden por problemas de verosimilitud, Si ponen una chica linda quién se creería que esa es su novia? Y si ponen una fea ¿Quién miraría ese video?
En un acto heroico de negación, Cristian Castro, desafió años de convenciones sociales y se robó una vida de lindo que no le pertenecía: se sacó fotos con expresiones vedadas a los feos (por ejemplo mirando el horizonte, cabizbajo o pensativo), se vistió con ropa de lindo (con brillos y otros detalles llamativos que los feos no podemos usar) y se puso pantalones ajustados y sombrero de mariachi siendo retaco, falto de mentón y nariz. Y ahora es tarde. Ya todos están acostumbrados a verlo desenvolverse como una persona bonita. Todos aceptan mansamente esa mentira.
Salvo yo. Yo me vuelvo loco. Cada vez que veo a Cristian Castro haciendo cosas de lindo tengo un pico de presión. Empiezo a gritarle al televisor, fuera de control, porque me indigna tamaña injusticia. ¡Ese hombre no puede usar tachas ni peinarse para atrás! ¡La gente fea tiene que usar ropa discreta y taparse la cara, por diossss!!

Tenemos que parar esta locura. No podemos dejar que alguien se robe lo que legítimamente no le pertenece. Si los feos tenemos que vivir esta vida de miseria e indeferencia, lo justo es que Cristian Castro también la viva. ¡Salgamos a gritarlo a la calle! ¡En la radio! ¡En remeras! ¡Tomemos su fan club! ¡Cristian Castro es feo pero está usurpando la vida de alguien lindo! ¡Y usurpar, como robar, es un delito! ¡Un crimen! ¡Una vergüenza! ¡Es nuestro deber no ser cómplices silenciosos de esta estafa! ¡Basta de videos con él llorando vestido de blanco: Cristian Castro es horrible y queremos que cante de espaldas! ¡Hay gente que nació linda y hay gente que nació fea. Cristian Castro es de los segundos y vive una vida robada!

viernes, 11 de abril de 2008




disculpen garbos, pero la greta toda entraba en un ojo de audrey...(marcelo dixit)

otro más y...
EL ROSTRO DE LA GARBO

La Garbo aún pertenece a ese momento del cine en que el encanto del rostro humano perturbaba enorme­mente a las multitudes, cuando uno se perdía literalmen­te en una imagen humana como dentro de un filtro, cuando el rostro constituía una suerte de estado abso­luto de la carne que no se podía alcanzar ni abandonar. Algunos años antes, el rostro de Valentino producía suicidios; el de la Garbo participa todavía del mismo reino de amor cortés en que la carne desarrolla senti­mientos de perdición.
Se trata sin duda de un admirable rostro-objeto. En La reina Cristina, película que se ha vuelto a ver du­rante estos años en París, el maquillaje tiene el espesor níveo de una máscara, no es un rostro pintado, sino un rostro enyesado, defendido por la superficie del color y no por sus líneas; en esa nieve a la vez frágil y com­pacta, los ojos solos, negros como una pulpa caprichosa y para nada expresivos, son dos cardenales un tanto temblorosos.
En su enorme belleza, ese rostro no dibujado sino más bien esculpido en la lisura y lo frágil, es decir, perfecto y efímero a la vez, incorpora la cara harinosa de Chaplin, sus ojos de vegetal sombrío, su rostro de tótem.
Pero la tentación de la máscara total (la máscara antigua, por ejemplo) tal vez implique menos el tema del secreto (caso de las semimáscaras italianas) que el de un arquetipo del rostro humano. La Garbo mostraba una especie de idea platónica de la criatura y esto explica que su rostro sea casi asexuado, sin que por ello resulte dudoso. Es cierto que la película (alternati­vamente, la reina Cristina es mujer y joven caballero) se presta a esa indivisión, pero allí la Garbo no realiza ninguna actuación de travesti: siempre es ella misma, un fingir lleva bajo su corona o bajo sus grandes sombreros gachos el mismo rostro de nieve y soledad. Es indudable que su sobrenombre de Divina apuntaba me­nos a traducir un estado superlativo de la belleza que a la esencia de su persona corporal, descendida de un cielo donde las cosas se conforman y acaban con la mayor pureza. Ella lo sabía; cuántas actrices han con­sentido en dejar ver a la multitud la inquietante madu­rez de su belleza. Ella no: no era posible que la esencia se degradara, hacía falta que su rostro no tuviera ja­más otra realidad que la de su perfección intelectual, más aún que plástica. Poco a poco, la Esencia se ha oscurecido, se ha cubierto progresivamente con anteojos, capellinas y exilios, pero jamás se ha alterado.
Sin embargo, en ese rostro deificado se dibuja algo más agudo que una máscara: una suerte de relación voluntaria y por lo tanto humana entre la curvatura de las fosas nasales y el arco ciliar, una función extraña, individual, entre dos zonas de la cara; la máscara no es más que una adición de líneas, el rostro es ante todo la recordación temática de unas a otras. El rostro de la Garbo representa ese momento inestable en que el cine extrae una belleza existencial de una belleza esencial, cuando el arquetipo va a inflexionarse hacia la fasci­nación de figuras perecederas, cuando la claridad de las esencias carnales va a dar lugar a una lírica de la mujer.Como momento de transición, el rostro de la Gar­bo concilia dos edades iconográficas, asegura el paso del terror al encanto. Como se sabe, hoy estamos en el otro polo de esta evolución: el rostro de Audrey Hepburn, por ejemplo, está individualizado, no sólo por su temática particular (mujer-niña, mujer-gata), sino también por su persona, por su especificación poco menos que única del rostro, que ya no tiene nada de esencial sino que está constituido por la complejidad infinita de las funciones morfológicas. Como lenguaje, la singularidad de la Garbo era de orden conceptual; la de Audrey Hepburn es de orden sustancial. El rostro de la Garbo es idea, el de la Hepburn es acontecimiento.







Unos párrafos de "mitologías", de Barthes, para lo que gusten






SAPONIDOS Y DETERGENTES

El Primer Congreso Mundial de la Detergencia (París, septiembre de 1954) ha autorizado al mundo a sucum­bir a la euforia por Omo: *los productos detergentes no sólo no tienen ninguna acción nociva sobre la piel, sino que es posible que puedan salvar de la silicosis a los mineros. Esos productos, desde hace algunos años, son objeto de una publicidad tan masiva, que hoy for­man parte de esa zona de la vida cotidiana de los franceses a la que los psicoanalistas, si estuvieran al día, deberían sin duda tomar en cuenta. En ese caso sería
útil oponerle el psicoanálisis de los líquidos purificadores (lejía), al de los polvos saponizados (Lux, Persil) o detergentes (Raí, Paic, Crio, Omo). Las relaciones del remedio y del mal, del producto y de la suciedad, son muy diferentes en uno u otro caso.
Por ejemplo, las lejías han sido consideradas siem­pre como una suerte de fuego líquido cuya acción debe ser cuidadosamente controlada, en caso contrario el objeto resulta atacado, "quemado"; la leyenda implícita de este género de productos descansa en la idea de una modificación violenta, abrasiva, de la materia; las ga­rantías son de orden químico o mutilante: el producto "destruye" la suciedad. Por el contrario, los polvos son elementos separadores; su papel ideal radica en liberar al objeto de su imperfección circunstancial: ahora se "expulsa" la suciedad, no se la destruye; en la imagi­nería Omo, la suciedad es un pobre enemigo maltrecho y negro, que huye presuroso de la hermosa ropa pura, ante la sola amenaza del juicio de Omo. Los cloros y los amoniacos, indudablemente, son los delegados de una suerte de fuego total, salvador pero ciego; los pol­vos, en cambio, son selectivos, empujan, conducen la suciedad a través de la trama del objeto, están en fun­ción de policía, no de guerra. Esta distinción tiene sus correspondencias etnográficas: el líquido químico pro­longa el gesto de la lavandera que friega su ropa; los polvos, remplazan al del ama de casa que aprieta y hace girar la ropa a lo largo de la pileta.
Pero dentro del orden de los polvos, hace falta opo­ner, asimismo, la publicidad psicológica a la publicidad psicoanalítica (utilizo esta palabra sin asignarle una significación de escuela particular). La blancura Persil, por ejemplo, funda su prestigio en la evidencia de un resultado; se estimula la vanidad y la apariencia social mediante la comparación de dos objetos, uno de los caíales es más blanco que el otro. La publicidad Omo también indica el efecto del producto (en forma super­lativa, por supuesto), pero sobre todo descubre el pro­ceso de su acción; de esta manera vincula al consumidor en una especie de modus vivendi de la sustancia, lo vuelve cómplice de un logro y ya no solamente bene­ficiario de un resultado; aquí la materia está provista de estados-valores.
Orno utiliza dos de esos estados-valores, bastante nuevos dentro del orden de los detergentes: lo profun­do y lo espumoso. Decir que Orno limpia en profundi­dad (ver el cortometraje publicitario) es suponer que la ropa es profunda, cosa que jamás se había pensado y equivale, sin duda, a magnificarla, a establecerla como un objeto halagador para esos oscuros impulsos a ser cubiertos y a ser acariciados que existen en todo cuerpo humano. En cuanto a la espuma, es bien conocida la significación de lujo que se le asigna. Ante todo, apa­renta inutilidad; después, su proliferación abundante, fácil, casi infinita, permite suponer en la sustancia de donde surge un germen vigoroso, una esencia sana y potente, una gran riqueza de elementos activos en el pe­queño volumen original; finalmente, estimula en el con­sumidor una imagen aérea de la materia, un modo de contacto a la vez ligero y vertical, perseguido como la felicidad tanto en el orden gustativo (foies gras, entre­meses, vinos) como en el de las vestimentas (muselinas, tules) y en el de los jabones (estrella que toma su baño). La espuma inclusive puede ser signo de cierta espiri­tualidad en la medida que se considera al espíritu capaz de sacar todo de nada, una gran superficie de efectos con pequeño volumen de causas (las cremas tienen un psicoanálisis totalmente distinto: quitan las arrugas, el dolor, el ardor, etc). Lo importante es haber sabido enmascarar la función del detergente bajo la imagen deliciosa de una sustancia a la vez profunda y aérea que pueda regular el orden molecular del tejido sin atacarlo. Euforia que, por otra parte, no debe hacer olvidar que hay un plano donde Persil y Omo dan lo mismo; el plano del trust anglo-holandés Unilever.


EL POBRE Y EL PROLETARIO

El último chiste de Chaplin es haber hecho pasar la mitad de su premio soviético a las arcas del abate Fierre. En el fondo, esto equivale a establecer una igualdad de naturaleza entre el proletario y el pobre. Chaplin siempre ha visto al proletario bajo los rasgos del pobre: de allí surge la fuerza humana de sus repre­sentaciones, pero también su ambigüedad política. Esto resulta visible con claridad en ese film admirable que es Tiempos modernos. Ahí Carlitos roza sin cesar el tema proletario, pero jamás lo asume políticamente; nos ofrece un proletario aún ciego y mistificado, defi­nido por la naturaleza inmediata de sus necesidades y su alienación total en manos de sus amos (patrones y poli­cías). Para Chaplin, el proletario sigue siendo un hom­bre que tiene hambre. Y las representaciones del hambre siempre son épicas: grosor desmesurado de los sandwi­ches, ríos de leche, frutas que se arrojan negligentemente apenas mordidas. Como una burla, la máquina de ali­mentos (de esencia patronal) proporciona sólo alimentos en serie, pequeños y visiblemente desabridos. Sumer­gido en su hambruna, el hombre Carlitos se sitúa siem­pre justo por debajo de la toma de conciencia política; para él la huelga es una catástrofe, porque amenaza a un hombre totalmente cegado por su hambre; este hombre sólo alcanza la condición obrera cuando el po­bre y el proletario coinciden bajo la mirada (y los gol­pes) de la policía. Históricamente, Carlitos representa, más o menos, al obrero de la restauración, al peón que se rebela contra la máquina, desamparado por la huelga, fascinado por el problema del pan (en el sentido propio de la palabra), pero aún incapaz de acceder al conoci­miento de las causas políticas y a la exigencia de una estrategia colectiva.
Pero justamente, porque Carlitos aparece como una suerte de proletario torpe, todavía exterior a la revolución, su fuerza representativa es inmensa. Ninguna obra socialista ha llegado todavía a expresar la condición humillada del trabajador con tanta violencia y genero­sidad. Sólo Brecht, quizás, ha entrevisto la necesidad, para el arte socialista, de tomar al hombre en vísperas de la revolución, es decir, al hombre solo, aún ciego, a punto de abrirse a la luz revolucionaria por el exceso "natural" de sus desdichas. Al mostrar al obrero ya empeñado en un combate consciente, subsumido en la causa y el partido, las otras obras dan cuenta de una realidad política necesaria, pero sin fuerza estética.
Chaplin, conforme a la "idea de Brecht, muestra su ceguera al público de modo tal que el público ve, en el mismo momento, al ciego y su espectáculo; ver que alguien no ve, es la mejor manera de ver intensamente lo que él no ve: en las marionetas, los niños denuncian a Guignol lo que éste finge no ver. Por ejemplo, Carlitos en su celda, mimado por sus guardianas, lleva la vida ideal del pequeñoburgués norteamericano: cruzado de piernas, lee su diario bajo un retrato de Lincoln. Pero la suficiencia adorable de la postura la desacredita com­pletamente, hace que en adelante no sea posible re­fugiarse en ella sin observar la nueva alienación que contiene. Los más leves entusiasmos se vuelven vanos; al pobre se lo separa siempre, bruscamente, de sus ten­taciones. En definitiva, es por eso que el hombre Carli­tos triunfa en todos los casos: porque escapa de todo, rechaza toda comandita y jamás inviste en el hombre otra cosa que al hombre solo. Su anarquía, discutible políticamente, quizás represente en arte la forma más eficaz de la revolución.
* Las marcas de productos corresponden a las utilizadas en Francia. En cada país pueden hacerse las sustituciones del caso. [t. ]

viernes, 7 de diciembre de 2007

hasta aqui

éramos dos.
y todo era mucho, demasiado.
dos no ocupan mucho espacio, ni siquiera en una cama, donde dos siempre caben.
ni siquiera en un departamento tan pequeño, en el que era imposible no vernos uno con el otro desde cualquier posición que ocupáramos.
éramos dos solos, eramos pequeños.
los proyectos parecían inviables, damepocovidaperonomedesangustias, dame algo que para nosotros será mucho, somos dos y nos queremos tanto, que si vidanosdaspocoperonoangustias, lo demás lo ponemos nosotros, nos queremos tanto...
después fue empujar, fue inconciencia, fue hacer todo como si no hubiera otra forma de hacerlo, creyendo irremediablemente que hay que ir hasta el fondo, que no tiene sentido especular con nada, que si uno lo deja todo los sueños se cumplen.
no esperar reciprocidad. hacer, generar, dar, crear, empezar cada vez, no flaquear.
fuimos serios, pero no solemnes, fuimos dejándonos sorprender, y generando nuestras propias sorpresas.
después vinieron Simón y Bernarda y nos hicieron creer invencibles, y afortunados, y bendecidos, y superados.
los años pasaron tan rápido, pero casi que no dejamos que te nos escaparas nunca, vidatecorrimosalapar, te aprovechamos.
intensamente.

anoche dormí en mi casa nueva.

a determinada hora, vaya a saber uno qué hora pudo haber sido, me desperté y vi por la ventana de mi cuarto.

árboles.

y sentí lo que significa esa satisfacción, el colmo instantáneo de la compensación por tanto esfuerzo, y la necesidad de respirar profundo y decir, se nos cumpliolauramia, nuestra casa, nuestros chicos tan cerca, dormidos, y nosotros, y aquellos árboles.
podría detenerse todo así, y mantenerse igual a hoy, para siempre.
sentiría que la vida y yo hemos cumplido el uno con el otro: la cuenta está saldada.
no nos debemosnadavidaquedatetranquila.
tengo 37 y me siento en paz.
dale vida, relajate, dame la mano, hasta aquí estamos hechos: yo cumplí con vos, y por tu parte y con lo maravilloso que tengo: datevostambienporcumplida.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Palabras, más que palabrerío

Esta actividad de bloguistas tiene lugar sin espacio, y voz sin sonido. A la vez, un compromiso tácito. Ahí vamos con el Lión y sus personajes mágicos, entre las triquiñuelas siempre sabrosas que dejan como al azar sus personalidades y las de todos. Los otros. La alteridad, diríamos en derecho -que es como una práctica privilegiada de cierto tipo de ficción-. También navegamos como en una nave de Jasón, o en la del Capitán Beto, pero incorporea, sin movernos de la silla. Despegamos al arriesgar la liberación de un pensamiento al universo todo -parece que ese fuera el ritual involucrado en el acto de escribir una frase, una entrada, un comentario, y apretar después el enter-.
Asombroso. Uno no puede dejar de preguntarse "a dónde van?" como las palabras que "no pueden nunca dejar de alumbrar".



En eso estaba cuando encontré estas que siguen.

De Gadamer.

...Pese a su insondabilidad previa, el lenguaje no es el destierro de Babilonia del espíritu. Asimismo, la confusión babélica de las lenguas no significa sólo que la variedad de las familias lingüísticas y de los idiomas sea producto del orgullo humano, como supone la tradición bíblica. Esa variedad expresa toda la distancia que media entre un ser humano y otro y que crea permanentemente la confusión. Pero eso encierra también la posibilidad de la superación. Porque el lenguaje es diálogo. Es preciso buscar la palabra y se puede encontrar la palabra que alcance al otro, se puede incluso aprender la lengua ajena, la del otro. Se puede emigrar al lenguaje del otro hasta alcanzar al otro...

...la vida implica el arte de comunicarnos.

martes, 6 de noviembre de 2007

foro de la mujer 2005

Era una gran mujer mi abuela Lola, una española rústica y trabajadora, que sacaba del fuego con su propia mano la lechera cuando esta hirviendo, y se quejaba: “Ay... joder!”... cuando el dolor le llegaba al cerebro como una puntada aguda, a pesar que esa rutina la repetía en cada desayuno y cada merienda. La “Lola” me encontró fumando a los trece, y me retó y amenazó tanto y tan duro que creí que mi vida se iba a acabar en cuanto llegara mi padre y ella le contara de mi nuevo vicio, pero llegó mi viejo y la abuela Lola contestó como toda respuesta, sin inmutarse ante la pregunta: Todo bien?... “Si, todo bien, si... claro”.
Y mi nona María, venida bastante grande del Piamonte, con unos ojos celestes que invitaban al delirio, nos contaba chistes verdes y nos enseñaba a hacer travesuras e inventos, y se escondía agachada (los huesos seguro le hacían ruido cuando se hacía un bollo) detrás de la planta de laurel, cuando jugábamos a las escondidas en su patio.
Y la tía Josefina, una tía solterona de miles de años (-“Mamá si la tía un día se muere, a mi nunca me lo digan”, pedía yo cuando tenía 6 años) venía cada seis meses y se quedaba un mes o dos, hasta que le parecía que molestaba o ya no tenía medias que zurcir o bufandas que tejer, de casa en casa de los sobrinos y parientes que la adoraban, y con su rodete y pinta de abuela de cuentos, me decía: “Si mirás por el agujero de esta aguja de coser, vas a ver un pueblo”, y yo- les aseguro- veía el pueblo, y su plaza, y un perro callejero en esa plaza.
Mary se llamaba la empleada que vivía con nosotros, que era empleada pero no nos dejaban que las tratáramos como tal, porque mis padres pretendían integrarla en todo, y cuando veníamos de la escuela, ella adolescente y yo un niño: “Mary, me hacés la leche?, “No ves que estoy estudiando?”, me respondía. Pero después me traía el Nesquik y las galletitas, y me tocaba la cabeza y me pedía: “Me das una pestaña de esas, bombón?”, y yo me arrancaba una y ella se la guardaba en el pecho, mientras me sonreía.
Y mi madre, salida de una película cómica, que manejaba una casa repleta de miles de personajes, como una directora de orquesta, un día de lo mas normal se sentaba a la mesa disfrazada con su vestida de novia, y recién cuando nos veía nosotros con la boca enorme de abierta, largaba su risa, y nos reíamos todos de su nueva ocurrencia.
Y después de conocer varias poseedoras de encantos fascinantes a las que creía amar para siempre, llegó Laura, con su brutal simpleza, y me dijo: “Para siempre”, y yo no respondí, porque ella ya había leído mi incondicionalidad, y mi certeza de no proyectar mas nada sin pensar que todo, todo, todo lo que hiciese en la vida, sería por ella y con ella.
Hace seis años llegó Bernardita. La bebé mas hermosa del mundo, con los ojos de la nona María, y cuando la vi pasar, apenas salida de la sala de parto, fue físico el dolor, en el estómago. Algo era evidente: ante nadie sería mas vulnerable que ante mi hija.
Y también fueron mis amigas, mis jefas, mis empleadas.
Las mujeres son una marca fatal para cada hombre.
Las impresionantes que marcan la historia como referentes, y las de cada uno, como esta lista por demás incompleta que apenas nombro.
Ustedes, impecablemente, le rindieron tributo en el Foro.
Yo los felicito, les agradezco la oportunidad de hacerme partícipe menor, y les aseguro que seguiré (machista al fin), peleándolas y mandándolas a lavar los platos, pero como desde siempre, absolutamente convencido de esa fuerza increíble y (maldición!), inigualablemente superior que tienen en relación a los hombres.(Que no se sepa).

EL CHUECO Y EL ZURDO

EL CHUECO Y EL ZURDO

Me acuerdo cada viernes, cuando mi papá venía a casa del trabajo, barbudo y con cara de cansado. Traía una valijita marrón, y se hacía el borracho, y nosotros moríamos de risa, y él nos decía “¿Saben como me llaman ahora... el .......... (inventaba un sobrenombre ridículo, siempre distinto), y nosotros – inocentes- llenos de curiosidad, preguntábamos: “¿Por qué te dicen así?”, y él contestaba seguro: “Ah.. no se... hay que preguntarle a la gente que me puso ese nombre”...
Era así, un personaje, un tipo especial, Adolfo Molina. Los domingos a la mañana nos íbamos con mis hermanos a la cama de mis viejos, y todavía recuerdo cuando me subía a su panza, y pensaba que era gigante, un barco, una isla, una montaña en la que yo podía estar de lo mas cómodo encima suyo.
Me acuerdo cuando me aconsejaba, tratándome de usted: “Zurdo, no afloje con el colegio”.
Yo era medio rebelde, al vicio, pero que le vamos hacer, parecido a él, supongo, resistido a recibir órdenes y con amor por la libertad. Entonces peleábamos bastante, sobre todo en la adolescencia. Yo quería hacer mi vida, y él quería (obvio) que hiciera lo que él me decía.
A mí me sorprendía como lo querían los amigos, los empleados, los sobrinos, todo el mundo. Lo respetaban, lo obedecían, lo admiraban. En cambio yo, me enojaba siempre con él, no me gustaba que me quisiera mandar.
Un día, yo ya casado y con hijos, entré a nuestra casa de Sarmiento por el patio, sin que me escucharan. Ahí estaba don Adolfo sentado en la galería, preparando unos mates.
Lo vi y me di cuenta. Estaba viejo. Es un hombre grande ahora, mi papá, y yo no había reparado nunca en el paso de los años..
Y me desesperé pensando en cuánto lo quiero, lo admiro, todo lo que aprendí de él y lo mucho que he querido imitarlo siempre. Desde entonces me propuse aprovechar cada oportunidad para acercarme, para disfrutarlo conmigo.
Al final de mi vida quiero poder mirar hacia atrás y sentir que dejé en la gente, por lo menos la mitad de lo que mi viejo dejó en todos los que lo conocemos. Si un día Simón y Bernardita sienten la admiración y el amor que yo siento por el Chueco Molina, entonces... entonces es porque en la vida, hice las cosas bien.

EL CUENTITO QUE YO ME HAGO...

EL CUENTITO QUE YO ME HAGO...

Soy León Molina. 33 años. Esposo de Laura y padre de Simón y Bernarda. Hijo de Adolfo Molina, empleado y ahora jubilado, y de Titina Paez, maestra ahora jubilada.
Cuarto de 5 hermanos. Estudié Comunicación Social, en la UNC, y Marketing, en el IES. Me quedó un trecho de cada carrera sin terminar... por lo general no termino las cosas que comienzo.
Creo que uno debe ser coherente en la vida. Trato de darle coherencia a la mía. Lo que hago, lo que digo, lo que pienso.
Lo que pienso...
Pienso cada cosa que hago, y tengo enorme predisposición a terminar definiéndome en el otro. Suelo imponer el deber como vía hacia el placer. Intento protagonizar mi historia, y tiendo a creer que todos son parte de esta... mi historia. Así, como personajes de una novela. Algunos, personajes principales, otros, secundarios.
Un cuentito bien armado... y a mi me encanta escribir buenos cuentitos.
Me relato la vida como una narración literaria.
Y a veces el protagonista sufre, porque las historias con drama siempre fueron interesantes.
Y a veces ríe, porque al drama hay que sumarle la comedia.
Trabajo como gerente comercial de una empresa, donde muchas personas están a mi cargo. Con ellos, como con todos, intento dejar mi marca.
Me mezclo en mi historia, y mezclo a todos.
Suelo generar una expectativa en los demás, que después me cuesta sostener. Y sufro por ese monstruo que a la vez alimento a diario.
Mi característica personal es la creatividad, y un enorme esfuerzo por hacer que las cosas se hagan, que los desafíos se produzcan, que se generen los cambios.
En ese esfuerzo, desordeno las prioridades hasta el caos. Me pierdo en mi propio laberinto.
Siento orgullo por lo que hice, pero nunca por lo que estoy haciendo.
Soy siempre el anterior al que quiero ser.
Tengo una voz que me advierte: “No dejes que todo aquello que te enorgullezca sea para después. No generes un viejo interesante. Relajá ahora”.
Arranqué sintiéndome una joven promesa. Cada día dejo de ser más joven, y todavía no sé si me interesa cumplir con una promesa, que en definitiva le hice al mundo, al tercero, a mi padre, a mi esposa, a mis amigos y a unos cuantos perfectos desconocidos...
Tanta energía diaria, tanto esfuerzo, tanta presión sistemática, sin saber con certeza si tiene sentido... Sin pedir reciprocidad, aunque esperándola todo el tiempo.
Tanta generosidad por el otro es sospechosa hasta para mí mismo.
Prioridades desordenadas.
Un monstruito difícil de sobrellevar. Cansancio y agotamiento, y una necesidad absoluta de no seguir pretendiendo ser un héroe, ni un sujeto solo, ni alguien especial, ni nada...
Un tipo que se escribe un cuentito, lo cree, lo siente, lo actúa... y lo cansa.


2003. En un curso del Indio Fernandez

2004

Chau 2004.
Sera en cordoba, o sera solo en mis metros cuadrados, en mi espacio vital, o en mi cabeza, donde todo cabe, donde tanto se desordena y junta, que los meses pasan mas rapido, y se le pierde pista tipo en abril a la historia, y enseguida estamos comiendo garrapiñadas y viendo papanoeles en todas las superficies.
Velocidad, vida puta, tomatela con mas calma, que no dejas que saboree la entrada y ya me estas sirviendo el postre.
Soy padre de dos niños pequeños, que dejen de crecer que ya me llegan al cuello, que ya ni preguntan cosas que no se responder, que ya no lo hacen porque cada dia son mas grandes, y mas lejos, me miran onda estas lleno de tantos defectos, y adivina simon qué nueva debilidad descubri que papa tenia, sabias bernarda que esto tampoco lo sabe hacer?...
Y todo muta tan rapido que parece una pesadilla, y la vecina de al lado es eterna y se le cae la cara, y la gravedad se la chupa y me dice con sus ojos de vieja desquiciada y mala: mirá como se pasan los años, mira como la vida pasa.
Es esto y el tren esta andando, y yo que espero, pretendiendo acomodar el equipaje, armandome la despedida, pajeandome con el momento del despegue: es esto y ojo, campeon, no sigas boludeando, que se te pasa la vida.
Hoy me siento enorme, eterno, como que he vivido mil veces.
Grande.
Se acaba el 2004. brrrrooooounnnnn!!!!!!! tatatatatatatatatatatatatatatatatatatatta!!!!!!!! Vida jodida dejá de tirar tiros, ametralladora asesina… pará un poco!
Mirá, me voy a tomar un baño, y voy a hacer que lo que quede del dia pase despacito, como tragos cortos de esa bebida que de tan rica y tan poca no querés que se acabe nunca. Sorbos.me arrebataste el 2004, de tan rapido que me lo hiciste vivir, vida guarra. Pero hoy… lo que queda de hoy… ja! será todo mio… y cada segundo durará mil horas.

viernes, 19 de octubre de 2007

tormentononón

a mi no me la van a contar, si yo lo vi clarito, todo todo desde el principio.
sientame, que le voy a decir bien como fue la cosa: arrancó un jueves, me acuerdo que era jueves porque nosotros recibiamos el pescado congelado los jueves, y estaban los muchachos bajando el pescado, y che, qué está pasando?, de repente se puso oscuro como la noche, y calculo habrán sido las cinco de la tarde, eso seguro, si es que eran, porque nunca los jueves nos bajaban el pescado después de las cinco.
bueno, la cosa es que se puso oscuro. es como si todos se quedaran quietos, tanta oscuridad, a esa hora, la ciudad se silenció, parecía misa.
y ahi fue cuando sonó el estruendo. ay Dios, usted no se imagina, parecia que se caia el cielo, que se hubiera roto el cielo, una rajadura o algo.
yo me acuerdo exacto que hasta nos agachamos como si algo se nos estuviera viniendo encima. dicen que se escuchó hasta en Jesús María, un amigo del Tito Gordo de Jesús María dice que ellos lo escucharon, el bombazo, y eso que es sabido que fue todo aca nomas, en la Capital...
despues vino de nuevo el silencio. el Tito Flaco estaba a unos pasos de mi, estábamos todavía medio encorvados del cagazo del trueno ese, pero no era trueno, no como un trueno común, no señor, nada que ver, le aseguro, mucho pero mucho más fuerte, como una bomba. yo nunca escuché una bomba, pero debe ser como una bomba, más todavía también, capaz como dos bombas juntas, no le exagero. la cosa es que el Tito Flaco empieza a pararse, se mueve él primero, y empieza a decir: "qué fue eso, loco", él pensaba- después me dijo- que era un atentado, una especie de atentado terrorista, que nos habían dado con una bomba tipo terminator, algo aniquilador, él me dijo que pensaba eso. yo todavía no me había hecho ninguna idea, capaz una: "cagamos, el fin del mundo", creo que pensé. y cuando el Tito estaba diciendo "qué fue eso, loco", no acabó de decirlo, fue que empezó el fenómeno.
un cachito mas despacio al principio, y enseguida, torrencialmente, sí señor: ahí fue que llovió el primer cuarteto.
qué cosa, viera usted, qué cosa más rara. yo no he viajado mucho, aunque una vez cuando tenía doce me fui con el tío Felipín y el Tito Gordo a Río Cuarto, pero ni usted aunque ha viajado mucho con esto de los reportajes, por tantos lugares, seguro, yo le digo que no ha visto ni vivido nunca nada igual.
el primer chaparron duró como una hora. nos empapamos de cuarteto, viera usted.
la gente no entendía nada, yo tampoco, nadie.
como a las nueve, otra vez. brooooooooom, el estruendo, te dejaba sordo, y el silencio, y otra vez el tungue tungue. desde el mismo cielo, qué manera de llover cuarteto!
entonces empezó a venir gente, Dios mío, de todas partes, pero eso fue mas como a los dos días, cuando todos ya empezábamos a hacernos más duchos en esto de las lluvias cuarteteras. nosotros nos hicimos cancheros enseguida, pero los de afuera no sabían evitar los charcos, y quedaban con el cuarteto empapándoles las canillas y los zapatos... había que remarla después para desprender las canciones impregnadas de la ropa...
después, ya sabe, todo el mundo lo supo, lo que vino despues.
qué cantidad de periodistas, madre mía, hacían notas todo el dia. Iba uno caminando, y seguro que te paraba alguno, y dale con las preguntas. si habré respondido yo preguntas, vea, usted debe ser como el número quince o dieciseis que me pregunta.
las lluvias siguieron cayendo mucho, al principio. no pasaban mas de cinco o seis horas, que se largaba de nuevo un cuartetazo.
científicos? de todos los países!. con unos aparatos tan extraños... que enfocaban al suelo, que enfocaban al cielo, que para el norte, que para el sur... uno los reconocía porque eran mas serios que los turistas y menos metidos que los periodistas. yo pasaba siempre por acá al frente de la placita seca, y había siempre un camión, un furgón o sea, y alrededor, unos de estos científicos, mire, no entendía si hablaban en ruso, en chino, en inglés capaz, vaya uno a saber, yo pasaba y los miraba y ellos como si nada.
de todos los famosos que vinieron por esa época, yo al que mas cerca vi fue al Papa. la gente se amontonaba mucho, y era difícil verlos de cerca. A Ronaldinho también vi, pero estaba con otros tres o cuatro negros y nunca supe bien cual de todos era él.
Despues todos los famosos y la gente mas rica empezo a comprar terrenos, sobre todo para el lado del sur, donde las tormentas eran siempre un poco mas largas. Qué casas! Ha visto esas casas? La de la reina de Inglaterra la vio? dicen que ella no ha venido, que son los nietos los que vinieron varias veces.
Los que se llenaron de plata fueron los conjuntos de cuarteto. Se hizo un boom. dicen que ganaron por derechos de autor, millones de pesos. pena que aca no tocaron mas. han estado todos de viaje.
y eso que al lado de la estatua de San Martín, frente a la catedral, les han hecho unas del mismo tamaño a cada uno, empenzando por los Leo y Carlitos Roldán.
La Mona llenó en Israel, en Egipto, en EEUU, je, como mil veces, todos los días toca ese culiado en EEUU, o esta en un programa de televisión. Lo famoso que se hizo. Será cierto que va a filmar con el Brad Pitt? Bueno, y ya sabe que La Barra abrió las últimas Olimpiadas, vio que lindo estuvo el show?... El que se presentó en los Oscar es otro, ese es el Jean Carlos.
pena no verlos acá, mas ahora que dejó de llover cuarteto, se los extraña.
me asombró que usted siguiera preguntando, desde que pararon las lluvias, poco y nada de periodistas de afuera ha quedado, bah, han quedado, pero no como usted que le sigue preguntando a la gente como nosotros, los que están es por los famosos: parapazzinis o algo asi les llaman. Serán italianos, no?
Como dicen que el clima es bueno y se han hecho tantos barrios nuevos, y shoppings, y hoteles, y casinos, los famosos siguen viniendo y usted vio que ahora somos mucho mas turísticos.
ahora nuestro aeropuerto es el mas grande de Latinoamérica, dicen.
la verdad verdadera? si yo puediera elegir, elegiría que no hubiera pasado nunca. con el Tito Flaco y el Laucha Martino, en fin, con todos los muchachos, íbamos religiosamente a bailar los viernes al Sargento... y acá éramos como dueños de casa, locales, me entiende? Ahora en la mitad de los comercios del centro los empleados hablan en inglés.
pero la posta nueva está en chilecito... a mí me encanta, lo veo en la tele todos los días, es muy curioso eso de las plantas de charangos. vió como se mueven?
bueno, pase por acá que le muestro. mi vieja tiene guardado unos frasquitos con cuarteto de una de las primeras lluvias. venga y de paso nos saca la foto, que la vieja me dijo que ella también quiere aparecer. De qué país me dijo era la revista suya?...

viernes, 12 de octubre de 2007

primer amor

Cuando uno tiene 10 años y juega al fútbol no hay barrio que pueda, ni por asomo hacerle sentir el desarraigo. Claro, menos Barrio Muller. Yo tampoco venía de Notting Hill, pero tengo que reconocer que el cambio de superficie no colaboró con mi carrera deportiva.
Ya no era yo, jefe del asfalto, estrella del pavimento de General Paz. Porque éso era... Beckham.
Pasé de la gloria, la fama, las mujeres, a ser un enano medio antipático y encima, con tierra hasta en el orto.

El Beto era el jefe de la cuadra, se había ganado el escalafón con un par de peleas de cabotaje y una visita a las Ponce que nadie nunca confirmó y de la que yo siempre desconfié.
Mi sumisión a su mando no era hija de esos detalles que al parecer resultaban un buen currículum en barrio Muller. El Beto se ganó mi admiración cuando lo vi jugar a la pelota. No fue su don de juego, habilidoso, irascible, encarador. Tampoco fue su color, sospechósamente oscuro y mucho menos su coraje para tirarse al río a rescatar la pelota. Lo que me sacaba, lo que me llenaba, era que el hijo de puta, jugaba descalzo. En las siestas de Enero... tun tun tun los talones y plash contra los rivales championes. Tenía en la cadencia de sus movimientos algo que después vería en tipos como Michael Jordan e incluso en alguna concursante de Patinando por un sueño. Poco le hubiera costado bautizarlo a alguno de nuestros relatores poetas: “brishosa Gacela” hubiese dicho Miembro, “zigzagueante cristal de ónice” sin dudas, Mariano Closs.

Supongo que él creía que eso de jugar casi desnudo y parado sobre sus callos le daba cierta autoridad sobre nosotros, ja!

Me tomó un buen tiempo, pero a los meses de mudarnos me había ganado un lugar en el equipo y algunos hasta se habían olvidado de mi pasado de glamour y lentejuelas.
Si bien nunca pude jugar descalzo a la pelota logré una adaptación más o menos digna a la tierra. Disfrutaba de jugar y de verlo jugar al Beto, me tiraba una pared y se la devolvía redondita, después relojeaba a mis compañeros como diciéndoles “vieron giles, así hay que devolvérsela al Beto”
En Muller había más tierra que en General Paz, y en Renacimiento había más tierra que en Muller. Recuerdo que la Betty me dijo una vez que no fuera para aquellos lados, me lo dijo así: No te vayás para aquellos lados. Ahora supongo que ella pensaba que en Muller ya había más tierra de la que yo podía pisar. Pero el partido ya estaba armado, la barra del Gavilán nos esperaba a las 2 de la tarde en la “cancha grande”, había que jugar antes que los grandes empezaran a venir. No se habló de otra cosa durante toda la semana. Yo al Gavilán no lo conocía, bah, lo conocía de cuentos, decían que se la chapaba a la Ivana, hablaban de un episodio confuso con un taxista, y de que cada tanto se iba de vacaciones como 6 meses a la casa de una tía de Buenos Aires.
Salvo por el hecho de que se la chapaba a la Ivana, a mi el tipo ni me iba ni me venía. Aparte nosotros lo teníamos al Beto que encima jugaba descalzo.
Ese sábado yo estaba para cocinarlo al Gavilán con papas y arroz, ese sábado cuando me levanté medía como medio metro más, si cuando me mandaron a la panadería hasta la saludé a la Mariela y la Mariela me saludó y además me sonrió.
Al lado de la cancha grande, a las 13:50hs de ese sábado, mientras el Beto se ponía las zapatillas pensé que, a lo mejor, a la Mariela le tendría que haber chantado un beso.

jueves, 11 de octubre de 2007

Tempranillo 2007

Somos, utilizo el plural para no dejarte hablar,
fantásmicos, ideales, orgásmicos o cósmicos.
Devenimos mientras lo demás transcurre.
No dejarte hablar para no dejar de hablarte.
fluir palabras hinche y sangra. Pero cura.
La anti voz como anti vos.
Aunque enmudecer no deja de decir
en silencio
la calma capea el temporal.
Ahora ella duerme.
Yo vivo en su nada,
testigo casual sin voz, sin voto.
En el mundo intersticial del viaje en colectivo
el gemido quedo de la mujer dormida
supone al pasajero desconocido del asiento de al lado.
11-10-2007.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Acuarela imaginaria de una mujer sin sombrero -pero con unas uñas...
Cae la tarde, vencida. Comienza la noche. En la madriguera el ritual de la cacería empieza de nuevo. Milenario, interminable. Siempre igual, pero distinto. La mujer pantera escoge el disfraz. El espejo devuelve imágenes variables. "La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre, es la única..." dijo Borges. Maquillaje de sombras. Reducir al mínimo el filo de la mirada, los gestos de la fiera salvaje. Así va escogiendo las armas, hasta quedar cubierta con el velo del enigma. -la víctima, antes de caer en estertores agónicos, se regocijará ingenuo, descifrando los artificios, los ardides, el engaño.
El pulso late sereno, felino. Calcula llegar a la fiesta con algún retraso. Las sonrisas de estilo, los saludos de rigor. Ritmo cadencioso que envuelve. La hipnosis rítmica suficiente para ocultar el merodeo bajo una lluvia de luces psicodélicas y música caliente que caldea las feromonas.
Es preciso escoger el ejemplar adecuado. El rebaño, zonzo, no sospecha. Entrada con nueces y cerezas, pollo relleno y helado con obleas. Un poquito de alcohol para encender las mejillas. La selección es lenta. Delicada. Generalmente las que yerran, inexpertas, lo hacen en esta parte. Se precipitan, se muestran antes de tiempo. No hay que sacar del fuego la comida si no está lista. Tampoco, que se pase. Ella lo sabe. Lo siente. Su instinto no falla. Su paciencia, tampoco. Así que parece distraída, inmersa en los juegos futiles de los roces sociales. Que la cena, los brindis, el champagne. -Mirá como baila ese, qué lindo vestido...
Nadie sospecha la tensión del rastreo, ni los sentidos alertas. Tampoco las señales que mandan sus caderas danzantes, el torso generoso, los hombros abiertos, oferentes, la piel tersa, el bronceado perfecto.
Transcurre el jolgorio, dejando atrás la cena y el sorteo. El tiempo no pregunta. Sólo corre, incansable. Pero eso no la preocupa. Sabe bien que el momento llega cuando es adecuado.
Por fin lo detecta. De no ser por el breve cimbrar de sus mandíbulas y la imperceptible erección de los cabellos de la nuca, nada parece alterar su efigie. Sin embargo el interior bulle. La adrenalina tensa los músculos...Todavía no. Percibe el ambiente que lo rodea. Es un hermoso ejemplar: complexión firme, estatura apenas mediana. Todos los accesorios. Las curvas suficientes para una relación de fuerzas favorable. Lo rondan algunas cachorras, pero eso no es problema, adivina, por la mueca cómplice que el le dirige desde la distancia. Los colmillos se expanden con la excitación. Infima, brilla en la comisura de sus labios un hilillo de baba. Se dispone a atacar.
Un rodeo distraído, para reconocer el terreno. Descubrir los mejores puntos de aproximación, los ángulos más favorables. Entre tanto, la recua, alrededor, barrunta indiferente. El baile acelera los cronómetros. Las burbujas del espumante oxigenan un poco de más el sistema nervioso, como un turbo intercooler. Se aflojan los frenos inhibitorios, encrespando el deseo.
Todo ocurre de repente. Muy rápido. Es un salto implacable. Ya la víctima yace en sus brazos, acollarada. La toma literalmente -la bebe- por el cuello. La presión de las garras es bastante para impedir cualquier peligro de fuga. La trampa, hechada, funciona, sin demora, pero sin prisa. El resultado está asegurado. El veneno lujurioso, ya fue inoculado.
....Afuera, después, la brisa fresca del aire acondicionado del auto. La noche estrellada festeja el zarpazo.
27/11/98.

martes, 9 de octubre de 2007

Respuestas a "Más preguntas para el Dr. Galletti"

¿Por qué las ciruelas negras son rojas cuando están verdes?
Porque es una fruta recolectada por los trabajadores de la noche. De tanto vivir en la oscuridad, dichos personajes poseen una visión de rayos infrarrojos, y como el barbeta de arriba (Dios?) es muy sabio, creó los colores de las ciruelas invertidos para que ante esa visión se muestren de un color real. Tan simple como eso...

Si un policía arresta a un mimo, ¿aún así debe decirle que tiene el derecho a permanecer callado?

Los mimos no tienen derechos, jamás abrieron la boca para reclamarlos.

¿Es verdad que los buzos trabajan bajo presión?
Sí, es cierto. Intentaron quejarse y reclamar. Tienen un gremio muy fuerte pero nadie pudo adherirse a las marchas de protesta porque las hicieron bajo el agua, jamás nos enteramos.

¿Adán y Eva, tenían ombligos?
¡¿Cómo saberlo?!. Ni el bikini, ni la pupera se habían inventado. Sería una locura pensar que en esa época se les ocurriría andar en bolas correteando y morfando manzanas libremente por ahí.

¿Se ha imaginado alguna vez como sería el mundo sin preguntas hipotéticas?
Sería terrible, perdería mi trabajo!

Si una palabra estuviese mal escrita en el diccionario, ¿cómo lo sabríamos?
Siempre está la chance de consultarlo con un jugador de fútbol.

Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?
Mi amigo… creo que nadie tiene el derecho de juzgar la salud mental de esos seres tan queridos y adorables. Representan la verdadera alegría del vivir.

Dr. Galletti

lunes, 8 de octubre de 2007

La gravedad de la ley

Yo me pregunto: Si la ley de gravedad dice que “todo lo que sube baja”, ¿porqué cuando Sergio Denis estaba grave, su alma y la venta de sus discos tendieron a subir? Yo me respondo: Seguramente el mismísimo barbeta de arriba (Dios?) se compadeció de la economía de Sergio al notar que ambos fueron coronados con la misma pálida cabellera blanca…
Lo cierto es que ya nadie respeta las leyes, ni la propia parca.

Dr. Galletti

Respuestas para mi amiguito aguerrido…

Antes que nada, le pido disculpas por el retardo de mi respuestas. Sepa usted entender que la tecnología aquí en la Universidad de Tanzania no es de punta, sino más bien tirando para el medio diría yo. La particularidad de mi computador personal es que es de una caoba que chupa toda la humedad de la selva, y la velocidad de la conexión del módem es BATC (Banana con una Aguja de Tejer Clavada), funciona, pero a una velocidad muy baja.

Yendo al grano, o sea a la pregunta que usted me hizo acerca de las guerras, la respuesta es siempre la misma: toda guerra es iniciada siempre por un boludo que no hace nada. Ni ataca, ni defiende; no hace nada, absolutamente nada, nada de nada. Es muy probable que si le preguntan, él responde: - PERO SI NO HICE NADA!!, LES JURO QUE NO HICE NADA!! -. De igual manera la culpa es, fue y será siempre de BUSH, sólo BUSH, y nadié más que BUSH. Nosotros y el resto del mundo no tiene nada que ver, no existen otros culpables...

Dr. Galletti

martes, 2 de octubre de 2007

primavera

leon: contame algo que te signifique la primavera

marisa

marisa querida:

creo que ya te lo habia contado.
relaciono la primavera con un perfume.
creia que venia con ese olor, el cambio de clima, que era del aire, del sol, del cielo...
de boludo grande supe que no, que en realidad era el aroma de la flor del paraiso.

asi que, pensandolo bien, la cuestión está impregnada de cierta carga poetica: mis recuerdos de la primavera, se vinculan al olor del PARAISO, y eso la hace una estación gratificante.

"EL OLOR DEL PARAISO" da para una novela. La de Martita Fassi, una chica que por los años 50 dejó su casa en Sarmiento, siendo chica de familia tradicional y buena estirpe, para seguir a un joven hachero chaqueño que habia venido a talar arboles con los gringos del ferrocarril. fue la verguenza de la familia, la desazon de varios hombres (todos) enamorados, y la locura fantastica y mas romantica jamas pensada por el reducido grupo de mujeres sarmientinas, que vivian solo la emocion del romanticismo brutal cuando escuchaban los radioteatros de Jaime Kloner. Cerca de 5 decadas después, durante unas fiestas patronales, sin ningun aviso, sin que nadie pudiera imaginarselo, Martita, sola, volvió.
"El olor del paraiso", debiera llamarse la historia que alguien un dia deberia escribir sobre la vida de la Martita Fassi....


Me gustan cada una de las estaciones, si son absolutamente diferenciadas y puras: veranos de calor y lluvias torrenciales; otoños templados y secos, primaveras floridas y verdes, inviernos frios y grises.

No sabria con cual quedarme.

Es mi vanidad maldita: me gusto disfrutando cada periodo del año.

Me gusta que todo cambie. Me gusta cambiar mientras las cosas cambian a mi alrededor. Me gusta ver las transformaciones de los humores, el corto de las polleras, y los arboles. Me gusta pensar que se acaba una etapa, y me muero por empezar a disfrutar de una nueva.

Me gusta pensar que muy cerca, tal vez en la casa de al lado, solo con la retirada cobarde del invierno, y con los primeros brotes de algun paraiso, hay una mujer o un hombre dispuestos a dejarlo todo por una pasion, un arrebato, por la necesidad de acompañar en sus vidas el cambio de una estación. Me gusta pensar que cada primavera, Martita Fassi elige seguir al hachero.

Me gustan los cambios. Y los que cambian. Cambiar es bien.


besos

leon

lunes, 17 de septiembre de 2007

el encargo

El tipo contaba con la fama suficiente para ser un personaje publico en su comunidad, esa que podria competir con las de los famosos masivos, con escala, pero solo para los que vivien en una ciudad chica, de una provincia cansina y mediterranea.

Los políticos lo buscaban para que jugara para ellos, sabedores del reconocimiento, pero mucho más, enterados de que él podía intimidar cualquiera, con su trayectoria de peleas y temeridad varias veces probada.

Se cargó a varios, nadie sabe bien cuantos, cada muerto en un oscuro callejón nocturno, bien podía ser a causa de su puntería, o su navaja. Solo él podía saber a cuantos se despachó realmente, a cuantos vio en las pupilas el terror angustiado del último segundo antes de la muerte.

Ahora estaba recostado en la barra del bar LAS LUNAS, tomándose una grapa, la tercera consecutiva, pero muy lejos de la última de la noche.

Para sí, y con la vista clavada en la estantería de botellas semi vacias, o en la nada, sonreía apenas, y movía la cabeza, lento.

Esa tarde, lo habían venido a llamar, a eso de las siete y media, justo cuando las viejas empezaban a salir de la misa vespertina.

Lo buscaba un foráneo, que venía de un pueblo del norte.

Se le hizo que lo reclamaba para un encargo urgente, algo que tendría que hacer en las siguientes horas. "Importante ha de ser- pensó- si se hizo tantos kilómetros personalmente, y evitó intermediarios para disponer el asunto".

Se encontró con el hombre en el mismo bar donde ahora se lavaba la garganta con el fuego de la bebida, como asegurándose de que las cuerdas vocales siguieran sonando ásperas, roncas, remotas, como si la voz propia fuera de otro.

-Usted dirá, Molina

- Vengo a pedirle un trabajo

- Usted dirá, Molina

- Necesito que se llegue hasta la casa del profesor Bosch. Lo conoce?

- Siga

- Es que ahí está viviendo una hermana del profesor, una que ha venido hace unas semanas, mandada por la madre.

El hombre local lo miraba, sin demostrar curiosidad, ansiedad, indiferencia, nada.

- Yo la estoy pretendiendo, y la madre no me acepta. Soy viudo, con tres hijos, pero no me va mal con los negocios, y tengo buenas intenciones...

No esperaba que esa sea la naturaleza de la situación. No pudo evitar la sorpresa. Levantó una ceja y movió el mentón, como diciendo, otra vez: Siga...

- Quiero que vaya a lo de Bosch, y le diga a quien lo atienda que Miguel Molina ha venido a visitar a la niña Dolores, la Lola. Que solo quiere hablar en la plaza, una hora, el tiempo que sea... Solo verla y hablar, usted sabe...

Lo vio de nuevo, como si fuera por primera vez. Notó recién ahí cierto nerviosismo, la forma en la que los dedos repasaban el ala del sombrero de pana marrón. Las flores, en la silla vacía, entre las de ambos.

- Le voy a pagar. A usted no se le van a animar negarle nada. Estuve pensando mucho, y averiguando en todo Rio Cuarto. Es obvio: usted es la mejor opción que tengo para que me dejen verla.

Todavía no tenía muy claro por qué aceptó. Ni siquiera le puso precio, aunque recibió sin ver, sin contar, los billetes que le dio el galleguito cuando él se estaba levantando, en silencio, sin haber contestado por si o por no, sin haber dicho nada.

Desde ese bar esquinero, los vio. Sentados en la plaza. Ella con el ramo en el regazo, el con el sombrero puesto. A unos metros del banco donde se ubicaba la pareja, la esposa del profesor Bosch, evidentemente incómoda.

Le gustó la historia. Estaba complacido de la ocurrencia. Después, medio disimulándolo y como si la cosa no le interesara tanto, había podido averiguar. La mujer había vuelto a Sarmiento. Se iba a casar con el viudo.

No era de contar nada, no le gustaba hablar. No era un alcahuete, ni una chismosa de pueblo. Pero si un improbable día se le ocurriera desparramar sus cuentos, su historial de hazañas, sus intervenciones temidas y extremas, hubiese contado de arranque la del gallego Molina y la hermana de Bosch, con el pecho repleto de orgullo.

sábado, 15 de septiembre de 2007

jueves, 13 de septiembre de 2007

paso a paso

A mis amigos les adeudo la ternura y las palabras de aliento y el abrazo…la vida, paso a paso.

El invierno nos tomó por sorpresa. Una emboscada genial. Con heladas, nevadas y chifletes se hizo un picnic. Cacheteó a placer nuestras caritas ingenuas, nuevos al fin y al cabo por la zona. –Para qué hablar de las plantas. No quedó ni una.
No somos gente fácil. Así que dimos pelea, a fuerza de dormir con pullover, y conseguir kerosene en precio. Hasta con una estufa a leña que según dicen sería rusa. El plan fue que si cayó la Unión Soviética, alguna vez el termómetro iba a llegar al cero. Después, pan comido.
Ahora parece que va queriendo pasar. Refunfuñando. Deja atrás una huella brumosa y húmeda como la melancolía.
Se asoman todavía oscuras y pardas las montañas alrededor. Olas de vientos feroces hecharon a las nubes por tierra, que rodaron hasta el piso esta semana como la harapienta retaguardia de un ejército fantasmagórico que cubre la retirada. Y empezó a reverdecer. Primero brotaron algunos brotes tempraneros y plateados. Un plátano mustio, apagado por el frío hasta lo insondable, amaneció una de estas mañanas desperezando sus pabellones lánguidos y flemáticos como orejas de elefante. Tan verdes que parecen una broma. Más allá aparecieron unas achiras bien coquetas. El césped emergió sigilosamente, como naufragando un mar sonso, amarillo y quebradizo. En algún recóndito pliegue de la polvareda desvastada, la vida aguardaba que la rueda girara su vuelta.. Explosiva. Imparable. En todo su esplendor. Con sus mejores galas. Sin más.

Abarco con la mirada todo el verde posible y siento hasta el hueso ese ritual insaciable de la sorpresa. Capacidad que nos asombra desde los antiguos. …El tiempo es como un continuo irse, y no puedo pensarlo sin el espacio.
El compadre lo dijo con pocas palabras, pero sin faltarle ninguna. Me lo propuso cuando salíamos a la vereda. El asado había estado muy bueno y la noche espléndida. No había faltado el Tota, ni la guitarra. La panza redonda de la Flaca es de esas tan hermosas que desafían a soñar.
-Queríamos decirte si aceptás, si querés, ser el padrino.

Recién esta tarde más o menos puedo encontrar el habla y ponerlo en palabras.
La amistad, como el espejo, refleja la vida.

Pregunta para Dr. Galletti

Hola amigos me presento y bueno después de las excelentes respuestas del Dr. Galletti me gustaría mucho hacerle una pregunta al SEÑOR.

¿Quien es le que comienza una guerra, el que ataca o el que defiende?

Saludos.

martes, 11 de septiembre de 2007

respuestas

Luego de haberme ausentado un tiempito de mi consultorio virtual, intento entrar a la página de los UMBOLISTAS y me encuentro conque mi invitación al mismo ha caducado. Debería Ud. de invitarme nuevamente para renovar mis publicaciones. Le voy adelantando algo y le pido porfavor si podría Ud. dejarlas a disposición de la gente.
Ahí van mis respuestas:
Antes que nada... todo.Mi amigo: Considero que la realización no es algo muy importante, me preocupa mucho más la pesificación. Mi padre fue un importante militar y sus últimas palabras antes de morir fueron: “me siento realizado, he cortado árboles, quemado libros, y asesinado hijos”... fue un hombre justo y no sabía leer, ni escribir. Eso contesta su segunda pregunta.
Ignoro quién es el padre de esa tal.
Pero con con respecto a lo de la letra, los números y la sangre pienso lo siguiente: Depende de qué número sea. Un número uno o un siete, si vienen algo atravezados pueden llegar a causar mucho daño en las paredes del recto o el cólon al salir. Yo nunca me animé a probar. Lo de las enfermedades es cierto y peligroso. Se recomienda tener mucho cuidado, sobre todo con las letras: H. I. y V.
Finalmente: Hoy en día, mi amigo, un pensamiento retorcido tiene estilo, pero no es “barroco”, es fundamentalmente “por-no-co”.
Gracias por la infinidad de sus preguntas, espero que luego de haber obtenido mis respuestas Ud. se sienta realizado.

Dr. Galletti

Más preguntas para el Dr. Galletti

¿Por qué las ciruelas negras son rojas cuando están verdes?
Si un policía arresta a un mimo, ¿aún así debe decirle que tiene el derecho a permanecer callado?
¿Es verdad que los buzos trabajan bajo presión?
Esta me mata: ¿Adán y Eva, tenían ombligos?
¿Se ha imaginado alguna vez como sería el mundo sin preguntas hipotéticas ?
Si una palabra estuviese mal escrita en el diccionario, ¿cómo lo sabríamos?
Y para terminar... Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?

Espero obtener alguna respuesta.
Dr Galletti:

Preguntas que agobian... y esperan respuestas....

si un hombre puede considerarse realizado cuando ha tenido un hijo, escrito un libro y plantado un arbol.... un hombre que tuvo 12 hijos, escribió 10 libros y plantó una hectarea de alerces.... ese es muy muy muy realizado, o la cantidad no importa?

¿la justicia.... es completamente analfabeta? O alguien le enseño Brayle?

si la ignorancia es la madre de todas las desgracias... se sabe quien es el padre, o es pura promiscuidad?

si la letra con sangre entra.... el numero, con sangre.... ¿sale?

y es mas: si la letra con sangre entra.... no será portadora de enfermedades?

para el final:

un pensamiento retorcido.... es un pensamiento con estilo? confirmeme o develeme: es "barroco"?

espero tenga a bien responder las inquietudes. Solo se que no se nadar, ni patinar tampoco.

sábado, 8 de septiembre de 2007

y a mí que me im por ooo rta.. yo te en gooo un cha ancho oo...

Lo tenía desde pequeño. De días.
Le puso "Cachorro", porque no le gustaba el nombre clásico para los ejemplares porcinos de temprana edad: "Lechón mamón".
El nombre no evitó escenas desagradables. Don Suarez, el vecino, siempre atravesado por esa agresividad tan mezquina del resentido, la habitual actitud burlesca que asumen los hombres que han perdido tempranamente una pierna y lucen exageradamente orgullosos su ortopedia de palo, le decía cuando lo cruzaba en la vereda (el chanchito apenas de meses, una canallada): "¿Qué tal el Mamoncito?".
Los que no han criado en su propia casa un cerdo, quienes no se han desvelado por asearlos, por desbaratar el mito del prejuicio acerca de su suciedad, no saben lo entrañables que pueden resultar.
El lo llevaba a todas partes, al principio, como un sobre de dama, bajo el brazo. Después, cargándolo como un bebé, envuelto en una pañoleta de lana de varios colores, que contrastaban con el gris parduzco del pequeño animal. Mas adelante, lo conducía atado a una cadena metálica, sujeta a un collar de cinta bebé de 5 cm de ancho, color verde amor. No lo abandonaba nunca. Los cerdos no viven tanto como los humanos. Cada minuto en la vida porcina, equivale a muchos más de la vida del hombre. Cada espacio de soledad, lo sufriría como una eternidad.
Varios, casi todos, lo despreciaban por esto.
El cerdo macho llegó a tomar dimensiones de gran escala. Ya no cabía en su cama de plaza y media.
Lo mordía fuerte, de noche, cuando el hambre lo desvelaba y lo olía en la oscuridad, desvanecido por el sueño, a su lado.
Pero él lo comprendía, e incluso sabía que Cachorro sentía pena cuando veía sus cicatrices y vendas, productos de sus ataques instintivos.
No le dieron el puesto de enfermería en el Rawson, por Cachorro, por su insisitencia en llevarlo al trabajo, y dejarlo en la sala de mantenimiento.
La señorita Angélica, que antes de la llegada del cerdo había mostrado interés en planificar una vida común entre ambos, que daba señales claras cuando se lo cruzaba en la feria, o a la salida de misa de once, de pretender una relación amorosa a pesar de los 39 años de diferencia que ella le llevaba, un día lo marcó para siempre con aquella perorata: "Hasta un ganso me banco. Un lagarto overo, tal vez. Pero un chancho del tamaño del Fiat 600 de mi finado sobrino Alberto, ah, no... Eso, mi querido, eso no".
"La gente es mala. No sabe lo que se pierden, no entienden", pensaba.
Era feliz, a pesar de todo.
Los que aman a los cerdos, los que acicalaron a uno alguna vez, los que vaciaron sus colonias en uno de estos especímenes, saben que el precio vale la pena.
"Si un día me muero, háganme salamines y bondiolas, y alimenten a Cachorro", escribió con una temblorosa cursiva (el animal le había arrebatado dos dedos, ignorando la abstinencia de carne, aquel lluvioso viernes santo). Firmó al terminar sus garabatos, impresos en un papel madera de envoltorio, con notables lamparones de sangre.
Con una delicadeza irreprochable, lo guardó en un cajón de su mesa de luz, en un sobre dirigido al "Sr. Luis Juez", como creía haber visto en varias películas, a los personajes que anunciaban su segura desaparición. Una carta sin efecto, lamentablemente. Se la comió Cachorro, el día de la tentación omnívora, junto al potus, el combinado, el mueble bajo mesada, el desodorante de ambientes y su antebrazo derecho.
Tres días después el ataque fue mortal.
Eso es lo malo de los porcinos: cuando les ataca el hambre, es dificil hacerlos entrar en razón.

melange

Una mélange de notas musicales sin sentido me despertó en la madrugada. Alguien se había apoyado en el piano de la planta baja de manera muy brusca y aquel mueble, más que sonido, había lanzado un ruido ensordecedor. Estaba despierto, despabilado y asustado. Sólo podía ver una mancha de humedad, que alumbrada con un incipiente rayo de luna que entraba por la ventana tomaba extrañas formas.
Decidí levantarme. Era entendible que a mis diez años sintiera miedo de recorrer la casa a oscuras. Quizás por eso, enfilé casi instintivamente hacia la habitación de mis padres.
Atravesé el marco de la puerta y el terror me traspasó nuevamente. En la cama de mis padres todo era desolación, sus sábanas y colchas, todas desordenadas me hacían pensar en que habían tenido algún problema. Pero en realidad, creo que el miedo más grande que sentía en ese momento, tenía que ver conmigo, debía encontrarlos, estaba sólo.
Retomé el pasillo de la planta alta tomándome con mi mano izquierda de la baranda. Caminé algunos pasos más cuando de repente tuve ante mis ojos el cuadro más aterrorizador que me había tocado ver en mi joven vida. Allí abajo estaba el piano que tan violentamente me había despertado. Pero esta vez, aquel instrumento en el cual mi madre solía interpretar el Concierto de Bradenburgo Nº3 de Bach, o Así habló Zaratustra, de Richard Strauss, tenía la octava central cubierta de sangre. Cubierta de sangre y de una sustancia blanquecina.
El terror estaba totalmente declarado. Me eché a correr. Primero me dirigí hacia a la ventana que daba a la calle y no pensaba en otra cosa que en arrojarme al vacío. Pero todo iba de mal en peor, al abrir los postigos un viento arenoso me encegueció y en cuanto me pude ayudar con las manos cubriéndome la frente sólo pude divisar campo. Un eterno trigal comenzaba en nuestra casa y desaparecía en el horizonte. ¿Dónde estaba nuestro barrio, la casa de la señora Scarano, que vivía enfrente a nosotros, el enorme algarrobo que cubría nuestra ventana del living?
Corrí nuevamente, esta vez hacia la parte trasera de la casa, pero tropezaba una y otra vez, me levantaba. El camino enredado de los pasillos hacia el fondo de la casa parecía no querer llegar nunca a destino. Finalmente me encontré frente a la ventana trasera. Puse mis manos sobre las trabas de la ventana, y antes de abrir cerré los ojos suplicando ver mi hamaca y la medianera de la casa de Simón Molina. Pero nada. Todo era un inmenso campo, un trigal que abarcaba toda mi mirada. Mi casa estaba sola en el mundo y en ella yo. Más solo.
Pero quería huir. No sabía adónde. Empecé a correr hacia la habitación de mis padres nuevamente. Yo sabía que mi papá guardaba las llaves de su R11 en la mesita de luz. Y ahí estaban. Las agarré y me dirigí hacia el garage en busca de mi salvación. Ese medio de trasporte sería un medio para alejarme, para perder el miedo.
Bajé las escaleras saltando, sin miedo a caerme y súbitamente me encontré frente a la puerta del garage. Giré el picaporte, abrí la puerta y una sensación de terror volvió a correr por todo mi cuerpo. El R11 no estaba.
Me encontraba totalmente perdido. Mis padres no estaban en casa. Yo había escuchado ruidos provenientes del piano y el piano estaba enchastrado con sangre y un líquido lechoso, viscoso. Mi casa seguía siendo mi casa, pero afuera nada era igual. ¿Qué había pasado? me preguntaba.
De repente, en el mismo garage, me pareció escuchar un resople, algo así como un bufido. Comencé a girar lentamente mi cabeza hacia atrás y ahí lo vi. Un relincho estridente pronunció aquel tobiano cuando hicimos contacto visual.
A partir de ese momento todo sucedió muy rápido. Yo quería huir a no sé dónde, él parecía estar allí por esas casualidades del destino, para ayudarme.
Pegué un salto y en un segundo estaba arriba del maravilloso equino. Pero el animal no quería caminar. Pensé que era porque el portón estaba cerrado, me bajé, lo abrí y el caballo nada.
Fue entonces cuando tuve una revelación. Corrí hasta la cocina, tomé un paquete grisines y me subí nuevamente al caballo. Intenté darle una nueva oportunidad musitándole “arre” al oído, pero aquel bicho seguía allí, tan inmóvil como una estatua. El tobiano no me dejó otra opción, respiré profundo y le metí un grisin por el orto.
Fue mágico, literalmente. El caballo, primero caminó entre el trigal, luego, a medida que yo con todas mis fuerzas le introducía el grisin más profundamente, comenzó a trotar, luego a galopar y cuando, a manera de estocada final le hundí el gluten e incluso algunos de mis dedos, echó a volar.
Y así voló por la inmensidad del cielo, y yo también. A veces desaparecíamos entre los nubarrones y volvíamos a aparecer. A medida que nos elevábamos, mi casa se veía cada vez más pequeña, lo mismo que aquel miedo que me había embargado el alma unos instantes previos. Todo lo feo desaparecía lentamente.

tecla

Barrio Altamira, 6:00 A.M.
Edgardo y su borrachera ensayan el paso inadvertido para ingresar a su casa. Encuentran la llave y la enhebran en el ojo del cerrojo después de mucho intentar. Entonces emprenden la sigilosa aventura de deslizarse sin romper nada en el camino de ascenso hacia el lecho matrimonial.
Su esposa aparentemente duerme, los niños también. Atraviesa la recepción sin cometer infracciones e ingresa al living sin encender ni una sola luz al pasar.
Se quitan el abrigo y con un mínimo nivel de ruido logran evitar un estornudo, pero en la ceguera de su entusiasmo no alcanzan a distinguir entre una baranda de escalera y la tapa abierta de un piano. Meten la pata hasta el fondo, mejor dicho las manos, y lo hacen sonar.
Súbitamente el ruido de las cuerdas rompen con la armonía del hogar y se enciende la luz del altillo. Una la señal de alerta se activa en la sala de controles de la cabeza de nuestro amigo. ¡Pronto! ¡Piensa rápido idiota! ¡Ve y encuentra un disfraz!
Edgardo logra rescatar de entre la ropa sucia una bata rosada, vierte en un vaso un poco de leche sobrante de la cena del gato, luego vuelve a la escena del crimen aparentando desvelo, con suma naturalidad. Desvía su mirada hacia la escalera mientras juega con una tecla cualquiera del piano. Marta se aparece y no dice nada, sólo le mira los zapatos bañados de vómito y suciedad.

FIN

jueves, 30 de agosto de 2007

GRACIAS

Gracias Leòn por dejarme ser parte de este grupete! Leerlos fue divertido, emocionante, delirante, refrescante... lo disfrute y los disfrute mucho.

viernes, 24 de agosto de 2007

ANIVERSARIO...

IBAMOS DE SAN VICENTE A MAIPÚ, EN UN VIAJE SILENCIOSO...
-SE MURIÓ "EL AMOR DE MI VIDA", DIJE (MELODRAMÁTICAMENTE COMO SIEMPRE...MÁS QUE NUNCA POR QUE HABÍA MOTIVO SUFICIENTE)
-YO CREO QUE NO HAY UN "AMOR DE LA VIDA" (APORTO LION, DEBATIÉNDOSE ENTRE LA NECESIDAD DE CONSOLAR Y DE DESDRAMATIZAR LA SITUACIÓN)...EXISTE LA CAPACIDAD DE AMAR Y UNO VA EJERCIENDO ESA CAPACIDAD A LO LARGO DE SU EXISTENCIA, COCLUYÓ SEVERAMENTE.

HOY, A DIEZ AÑOS DE AQUEL DIÁLOGO, SIENTO QUE LION ME ESTÁ DANDO LA RAZÓN...BASTA VERLO MIRAR A LAURA.
HAY UN AMOR EN LA VIDA ÚNICO, IRREMPLAZABLE, INFINITO E INCONDICIONAL...
NO QUISIERA SER INJUSTA CON MIS OTROS, GRANDES, AMORES, PERO HOY LE RINDO HOMENAJE A ÁQUEL, QUE ME HIZO MEJOR PERSONA...POR EL CUAL PERDÍ LA RAZÓN...
LA DOLILA

jueves, 23 de agosto de 2007

la amiga de Polo.

Prisionera del 2 por 4,
lágrima de fuelle que arranca
del arrabal sus suspiros
como lamentos profundos cargados de ausencia
en un canto trémulo
parido desde el dolor.
Del barrio.
De malevos desgraciados
a manos de una mujer fugitiva
siempre fugitiva.
Del niño dormido en un umbral
En el viejo Boulevard San Juan.
Milonga.

Escrito en el bar

Historias
Relojes. Cine y zapatos nuevos
con suela de goma.
Protocolo a la siesta,
algún obrero mendiga a su columna
un poco de pan.-bajo porcentaje de incapacidad-
Y yo estoy acá.
Aterrado de enamorame de vos.
En fin, voy a tener que acostumbrarme.
En algún lugar jugaré con tus ojos verdes
de siete cielos y garcía lorca.
Vas a ver, dentro de un rato amanece me digo.
Mientras, camino hacia el sillón de botones dorados.

5-10-1992. Pizarrón.

El arte del encuentro, diría Quilmes

Chascomús, quiénsabecuánto, 8/5/92

Querido Pablo:

Por intermedio de Mariano, me enteré que uds. (léase León y vos), dormían anoche aquí, en tu casa. Fue entonces que solicité a mi señor padre, me pasara a buscar a eso de las 23:30-24:00 horas por la residencia de mi señora Esposa. La cuestión fue que se retrasó y entonces a la 1:00 solicité un taxi, con el que me dirigí a la casa de mi Señora Abuela, para luego requerir en un tono más apasionado se cumpliera con la promesa empeñada, llegué minutos después a ésta, en donde Mario Luis me comunicó tu anunciada llegada junto a nuestro semita amigo. El caso fue que ya desde ese momento las energías piramidales y el poder parapsicológico que me caracterizan me hicieron suponer que las influencias malignas de nuestro amigo común, te habían hecho variar una vez más tus planes. El caso fue que mi padre ya se encontraba en San Vicente para esa época y yo aquí, en Barrio San Pablo, preguntándome qué consejos podía dejarte para fortalecer el carácter y afirmar la voluntad personal, releyendo la amplia bibliografía existente sobre el tema me atrevo a dejarte 5 consejos útiles (Fuente: Revista Mujer, 7 días, Casos Policiales, etc.)
1) Al despertar propóngase una acción simple, a realizar inmediatamente (Ejemplo ir al baño a hacer pis). Luego cuente hasta 1853 repitiendo “debo hacerlo bien”. Si al terminar la cuenta no ha podido retener, no se asuste, ud. está afirmando su voluntad con la práctica afirmará también su control de esfínteres. Puede hacerlo!.
2) Si al mediodía llega cansado y muerto de hambre a su hogar, repita desde la entrada “debo controlar mis impulsos” –salude cariñosamente a los miembros de su familia, retírese a su habitación y con voz clara y pausada lea en voz alta algún clásico de la literatura (Ejemplo: El Quijote, La Ilíada, El Lazarillo de Tormes, etc.) Entre capítulo y capítulo repita “lo estoy logrando”. No se preocupe si al terminar la comida está fría.
3) En una mesa examinadora, deje pasar a sus compañeros y guarde para el final su propio turno. Cuando vea que los examinados comienzan a reprobar por el cansancio y pesadez del Tribunal, no caiga en la tentación de pasar ud. primero: piense “debo cumplir mi palabra”. Antes de rendir el examen, presente a sus profesores estos consejos, para que comprendan su actitud. Seguidamente ud. aprobará con más facilidad que los demás.
4) Frente a una Mujer Hermosa que le ofrece las virtudes de sus carnes pudendas, reflexione: Hay algún compromiso que haya tomado para ese día, en ese preciso instante? Tómese su tiempo… si no acostumbra a agendar sus compromisos esta reflexión merecerá al menos tres horas, en caso contrario se aconseja revisar la agenda y meditar 1:30 hora. Si se tienta piense “alguien me espera, es mi prójimo, no fallaré”.
5) Si da a un amigo una dirección en la que pasará su noche, no se deje tentar por los otros, piense…


QUE EL BOLUDO ESTÁ ESPERANDO SOLO!!!!!!!

Ahhh….Ud. dirá que no sabía que yo conocía su decisión, incluso que ud. no me había invitado a la velada.
Consejo de Post Data: Cuando decida juntarse con sus amigos AVISE A J.P….Ahh. Ud. me avisó vía Mariano?................Entonces venga a su casa


H. de P.
Un abrazo
JP